Don Cleo hace grandes esfuerzos para abandonar el trago y los cigarrillos. Trabaja en un puesto de ventas de piñatas en una comunidad marginal salvadoreña. Su vida, como la del resto de sus vecinos, está llena de penas y dificultades económicas.
Le duele la espalda y va al médico. El galeno le pregunta por qué siempre lleva una mochila tan pesada, y que eso puede ser la razón de su problema. Don Cleo le confiesa que desde que terminó la guerra civil en el país anda con esa bolsa con piedras, agua y la Biblia. No vaya a necesitar algo si vuelven los tiempos de violencia armada, aunque sabe que esa violencia solo ha cambiado de piel y de nombre.
Ese es el marco de la película Malacrianza, el debut detrás de las cámaras de Arturo Menéndez, que se presenta hoy lunes a la 1:30 p.m. en Cinépolis Multiplaza, como parte del Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá).
Si la pobreza y la soledad ya no fueran suficiente carga, don Cleo tiene un hijo drogadicto y desempleado, y encima, una de las bandas criminales de su barrio lo tiene amenazado: si pronto no le da una fuerte suma de dinero, lo matan.
Los personajes de Menéndez son todo menos felices. Están ausentes de felicidad, con dolores físicos y emocionales, pasados y presentes, que no pueden abandonar. Son hombres y mujeres que no sienten que la vida sea justa ni linda. Desconocen la esperanza, pues les queda morir de una bala, ser asaltados o dejar la patria para intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos para ver si por allá el asunto les cambia. Excepcionales actuaciones las de Salvador Solís y Karla Valencia, quienes interpretan a Cleo y a una amiga de la que está enamorado, respectivamente.
