Tras tres años dando la vuelta a la obsesión por el éxito de la juventud neoyorquina, la serie Girls vuelve con su creadora, Lena Dunham, en un delicado momento, cada vez más alejada de la realidad de su propio personaje y después de haber causado polémica con su biografía, Not that kind of girl.
“Cuando tienes 20 años eres inevitablemente narcisista porque ya no eres el pequeño de tus padres, no tienes hijos y solo tienes que concentrarte en ti mismo, lo cual no es muy sano. Pero también significa que tienes que decidir qué quieres hacer con tu vida, lo que implica mirarte a ti mismo”, explica Dunham.
Efectivamente, tanto ella como su personaje han sido criticados de pecar de él. “Pero el narcisismo me interesa cada vez menos en mí y en los demás”, dice, “a veces se da glamour, como que significa ser un artista o ser alguien muy interesante, pero mi serie no hace eso, sino que muestra cómo el narcisismo te aisla de la gente que quieres”, asegura.
Ayer se estrenó en Estados Unidos y América Latina la cuarta temporada (que ya se sabe no será la última, pues acaban de firmar la quinta). Pero algo se ha roto en Lena Dunham como personaje y como persona.
Para las dos, los años van pasando irremisiblemente y a distinta velocidad. Entre las dos, la realidad ha ido separando a Dunham de su otrora alter ego, Hannah, y Dunham ha dejado de ser la perdedora que le sirvió de inspiración para triunfar.
“Hay mucha humillación en mi vida todavía. Pensé que el reconocimiento sería como un equilibrio mágico que solucionaría mis problemas, pero por desgracia no ha sido así. Ahora tengo dinero, pero la humillación ha tomado otra forma”, dice.

