Centenares de italianos participaron ayer, martes, por la tarde, en Milán, en la ceremonia fúnebre del escritor Umberto Eco, autor de El nombre de la rosa y otras exitosas novelas, fallecido el viernes pasado a los 84 años.
La ceremonia, de una hora de duración, estrictamente laica, según la voluntad de Eco, tuvo lugar en el patio del Castillo Sforzesco, dijo a la prensa Mario Andreose, amigo y editor histórico del escritor.
Durante la ceremonia, en presencia de los ministros de Educación y de Cultura, de los alcaldes de Milán y Turín y del actor Roberto Benigni, entre otros, se escuchó la sonata La Folia, de Arcangelo Corelli, que Umberto Eco tocaba con un clarinete en compañía del acordeonista Gianni Coscia, dijo Andreose.
Al término de la celebración, que fue transmitida en directo por el canal de televisión pública RAI, el cuerpo de Eco fue cremado durante una ceremonia privada.
Umberto Eco conoció la gloria mundial con El nombre de la rosa, un relato policial medieval y erudito, que fue llevado a la pantalla en 1986 por el cineasta francés Jean-Jacques Annaud, quien asistió a la ceremonia de ayer.
Nacido el 5 de enero de 1932 en Alessandria, Piemonte, norte de Italia, Eco era un gran intelectual, filósofo, semiólogo, lingüista, historiador y escritor.
Casado con una alemana, Eco, políglota, escribió decenas de ensayos sobre los temas más diversos, desde la estética medieval hasta la poética de James Joyce, pasando por la memoria vegetal, el agente James Bond o el arte de lo falso.
Su último libro, Pape Satan, aleppe (Padre Satán, cuidado), saldrá a la venta el viernes en Italia. Se trata de un ensayo que reúne textos publicados desde el año 2000 en el semanario Espresso.
