Israel solo financiará películas que se identifiquen como “producción israelí”, después de la polémica que suscitó la directora Suha Arraf, de la minoría árabe, que el año pasado tipificó una de sus producciones, Villa Touma, como “palestina” en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

El diario Haaretz informa que para evitar casos similares como el de Arraf en el futuro, una de las dos principales fundaciones artísticas del país ha puesto como condición en el contrato de financiación la firma de una declaración personal por el director.

“Yo, director de (nombre de la película), me considero creador israelí de una creación israelí. Prometo que me presentaré, me registraré y me identificaré como tal en cualquier foro y en cualquier medio en el cual se haga referencia a la película, a sus creadores y a sus productores”, dice el suplemento insertado en el contrato de la fundación Yehoshua Rabinovich para las Artes.