Comienza el año del mono según el calendario lunar chino, pero Hong Kong intenta limitar los primates en aras de la paz con los seres humanos.
El problema es que algunos son unos descarados. En los medios de comunicación abundan las anécdotas, como el caso de unos que “ocuparon” el patio de una escuela y robaron la comida de los niños.
En 2007, el Gobierno hongkonés lanzó un programa de control de la población de primates con operaciones de esterilización.
Los senderistas que recorren la jungla no se ponen de acuerdo sobre si son un valor añadido en el paisaje. Los primates saltan de árbol en árbol, sin temer a los hombres “Si no les damos de comer, nos acosan”, protesta Easter Liu, de 56 años, en la ruta de Kam Sham, una zona del norte de Hong Kong.
