Ninguna película de James Bond estaría completa sin al menos un auto rápido lleno de artilugios.

Los autos de Bond utilizados en Spectre, la nueva cinta de la franquicia, se unieron a otros cerca de 40 autos y vehículos de las anteriores películas de Bond en la exposición “Bond en movimiento”, en el distrito Covent Garden de Londres.

Esta es “la más grande colección oficial de vehículos de James Bond”, y la mayoría de ellos procede de Eon Archive (la compañía productora de la franquicia Bond). La colección tiene más de 50 años”, dijo Jonathan Sands, fundador y director ejecutivo del Museo del Cine de Londres.

“Abarcamos las 24 películas de Bond y por primera vez pudimos trabajar con la producción de una cinta mientras se filmaba”, añadió. Todas las películas de la serie Bond están representadas, ya sea con un accesorio, un modelo, una obra de arte, un guion gráfico o un vehículo de tamaño real, ahora actualizados con cinco vehículos de la última película.

Los vehículos de Spectre se unieron esta semana a la exhibición permanente de vehículos de otras cintas de Bond. El más sorprendente es un medio auto Aston Martin DB10 construido especialmente, junto con un asiento eyector.

“Este es la base falsa desde la que Bond se eyecta del auto”, dijo Sands. La base falsa contiene solo los elementos necesarios para la grabación, de modo que hace falta el frente del vehículo. Pero el interior está perfectamente detallado, incluyendo el botón de eyección, el techo corredizo y el asiento eyector.

Para las tomas del exterior, Aston Martin fabricó una cantidad limitada de modelos DB10. Uno se muestra en la exhibición.

Aston Martin “fabricó 10 vehículos solo para ser utilizados en la cinta”, dijo Sands. Se necesitaron múltiples vehículos para que el rodaje siguiera adelante en sitios a tanta distancia el uno del otro. Por ejemplo, el auto en exhibición fue utilizado en una secuencia de persecución de autos grabada en Roma. Otros vehículos de la cinta en exhibición incluyen un antiguo Rolls-Royce, un Jaguar deportivo que es destrozado en la película y un Land Rover, que sale en una caída en una montaña.

La conexión entre Bond y los autos ha sido parte de la franquicia cinematográfica desde la primera cinta Dr. No en 1962, en la que apareció una persecución de autos.