Cuando este pueblo de Long Island inauguró un sistema de 27 cámaras para escanear las licencias de todos los automóviles que circularan por sus calles sabía que contaría con una herramienta poderosa. Si pasaba un delincuente buscado, el sistema sonaría una alarma. Si entraban a robar a una casa, podían buscarse los datos para ver quién estaba en la calle en ese momento.
Pero la policía no estaba preparada para la cascada de datos menos valiosos generada por el sistema.
Desde su instalación el 2 de noviembre, el sistema ha emitido un promedio de 700 alarmas diarias, sobre todo por vehículos con registro suspendido o expirado. Los agentes se han incautado de 500 vehículos. Han emitido más de 2 mil citaciones judiciales, en especial por trasgresiones menores.
El alcalde Robert Kennedy desestimó la idea de que el sistema esté desviando la atención del departamento de cuestiones más graves
Después que los gastos por horas extras subieron por lo menos el 20%, el departamento ha ajustado su procedimiento para responder solamente a las alarmas de mayor prioridad.
Pero se habla de contratar de seis a ocho agentes más que solo se dediquen a infracciones de tránsito y respondan a las alarmas del sistema, en parte porque ha brindado algunos éxitos importantes.
En enero, un agente que respondió un llamado de alerta sobre un automóvil robado descubrió que el conductor, Tremain Williams, era buscado por la muerte de un hombre en Norfolk, Virginia. En sus primeros 90 días de operación se divisaron 15 automóviles robados que fueron devueltos a sus propietarios. Unas dos docenas de sospechosos de delitos han sido arrestados.
