Juego de Tronos alcanzó la gloria en Los Ángeles al llevarse el Emmy a Mejor drama, en la que debía ser la noche más especial de Mad Men.

La serie fantástica, basada en las novelas del escritor George R.R. Martin sobre la lucha por el poder entre siete reinos, consiguió por fin el ansiado trofeo que se le escapaba de las manos desde 2011.

Peter Dinklage repitió como Mejor actor de reparto por su papel de Tyrion Lannister, miembro de una de las familias más poderosas de la saga.

La serie también sumó los galardones a Mejor dirección y Mejor guion como reconocimiento al trepidante y trágico año que ha tenido enganchados a miles de fans en todo el mundo.

En total la serie se llevó 12 trofeos, un récord en los 67 años de los Emmy.

La fiesta de Juego de Tronos amargó por completo la de Mad Men, la favorita en las apuestas.

Jon Hamm fue el único consuelo para este drama que ha marcado un antes y un después en la pequeña pantalla narrando durante ocho años las aventuras de una agencia de publicidad en el Nueva York de la década de 1960, que al mismo tiempo fue reflejo de la sociedad de aquella época.

Tras siete años de desaires, la Academia de la Televisión recompensó finalmente la excelente interpretación de Don Draper, un atractivo pero atormentado publicista que huye frenéticamente hacia adelante para escapar del pasado.

La ceremonia 67 de los Emmy fue una noche con más emociones.

La 67 edición de los premios Emmy a lo mejor de la televisión en Estados Unidos vivió un momento histórico cuando Viola Davis subió al escenario, convertida en la primera artista negra que se impone como mejor actriz dramática por su papel de astuta abogada en How To Get Away With Murder.

“Déjenme decirles algo. Lo único que separa a las mujeres de color de cualquier otra persona es la oportunidad”, afirmó mientras agarraba su trofeo.

“No se puede ganar un Emmy por papeles que simplemente no están disponibles”, agregó.

Davis, de 50 años, señaló que “haber entendido el significado de la palabra fracaso le ayudó a convertirse “en una persona más fuerte” para poder sobrevivir en Hollywood.

Así, los Emmy dijeron adiós a los personajes de Peggy Olsen y Joan Harris de Mad Men, sin haber recompensado una sola vez a sus actrices, Elisabeth Moss y Christina Hendrix, que optaban por los premios principal y de reparto.

Solo Jon Hamm sacó la cara por Mad Men en la categoría de actor principal por interpretar al seductor y atormentado publicista Don Draper.

La celebración fue completa con la victoria de Uzo Aduba en la categoría de reparto por dar vida a la estrafalaria y vulnerable Crazy Eyes, en la cárcel de Orange Is The New Black.

Veep dio otra de las grandes sorpresas de la noche al arrebatarle el título de reina de la comedia a Modern Family, invicta desde 2010.

La serie “es sobre una cosa: sobre la esperanza”, dijo el guionista y director Armando Iannucci al recibir el premio. “La esperanza de que todos en Estados Unidos, si trabajan duro, pueden perder la oportunidad de conseguir un buen trabajo. O conseguirlo si el jefe está mentalmente incapacitado o muere”, prosiguió.

Julia Louis-Dreyfus ganó su cuarto Emmy consecutivo por encarnar en esta comedia política a la presidenta de Estados Unidos Selina Meyer, un personaje que muestra los desafíos de muchas mujeres a la hora de mandar.

Su vicepresidente en la serie, Tony Hale, también ganó por su papel secundario.

Transparent, favorita al título, terminó llevándose el galardón para su protagonista Jeffrey Tambor, que interpreta en esta producción original de Amazon a un padre de familia que reconoce públicamente su transexualidad, un tema cada vez más frecuente en Hollywood.

El actor, de 71 años, dedicó emocionado su galardón a la comunidad transexual que le ha ayudado a desarrollar su personaje de Maura, una mujer que lucha para que sus tres hijos y su entorno acepten su nueva realidad.

“Gracias por vuestra paciencia, gracias por vuestro coraje. Gracias por vuestras historias y vuestra inspiración. Gracias por permitirnos ser parte del cambio”, declaró.

La creadora de la serie Jil Soloway también ganó el premio a mejor dirección. La serie está basada en la vida de su padre, que hace cuatro años reconoció su verdadera identidad de mujer.

Allison Janney, de su lado, repitió como mejor actriz de reparto por encarnar a una madre soltera que reinicia su vida tras superar sus problemas de alcohol en Mom.

Olive Kitteridge fue otra de las grandes triunfadoras de la noche al convertirse en la mejor serie limitada y repartir premios entre sus protagonistas, Richard Jenkins y Frances McDormand, y su actor de reparto Bill Murray.

La serie, basada en la novela homónima de Elizabeth Strout, cuenta la vida de un matrimonio y de la depresión que ella arrastra desde hace 25 años.