Roma rindió ayer homenaje a la actriz sueca Anita Ekberg, musa del maestro del celuloide Federico Fellini y fallecida el pasado 11 de enero a los 83 años, con un gran cartel expuesto en la Fontana di Trevi, lugar en el que la belleza rubia se dio el inolvidable baño de La Dolce Vita (1960).
Una imagen de grandes dimensiones con la frase “Ciao, Anita” (“Adiós, Anita”) y colgada de los andamios que cubren la Fontana di Trevi, que se encuentra actualmente en restauración. Este es el homenaje que el Ayuntamiento de Roma ha querido hacer a la que fuera Miss Suecia en 1950, cuando tenía tan solo 19 años.
Se trata de una fotografía que muestra a este icono de sensualidad sentada en el borde de la colosal fuente romana, con una melena rubia y ondulada cayendo sobre uno de sus hombros y luciendo el vestido negro con escote “palabra de honor”, el mismo que llevó en la cinta de Fellini. La fama de Roma se atribuyó desde entonces a la escena en que la bella actriz inmortalizó a la ciudad en el cine.