Beber alcohol de más durante las fiestas de fin de año hasta emborracharse, no solo pone en peligro la salud ajena, si se conduce bajo los efectos del alcohol, sino también la propia, a causa de la resaca, los problemas digestivos y en último extremo el coma etílico.
Todos estos daños colaterales del exceso de alcohol pueden evitarse sin necesidad de privarse de los vinos, cavas y licores, e incluso disfrutándolos más y mejor, si se siguen unas sencillas recomendaciones para consumir con moderación sin llegar a emborracharse.
“Al beber hay que tener en cuenta la graduación alcohólica y que las bebidas destiladas son más fuertes que las fermentadas, y al ingerirlas se consigue una mayor alcoholemia (cantidad de alcohol en sangre) más rápidamente”, explica el doctor Eduardo Polania, del equipo médico de Aparato Digestivo, del Grupo Quirón Hospitales (www.quiron.es).
Respecto a la bebida, Polania cree que “la mejor es aquella que mejor combine con el plato a acompañar, aunque los vinos tintos en moderada cantidad pueden ser beneficiosos para la salud cardiovascular”.
Según Polania, el alcohol es un tóxico que afecta directamente a los tejidos, así que las cantidades diarias recomendadas son un máximo de 30 gramos de alcohol por día: es decir, 300 ml de vino y 1,000 ml de cerveza, dependiendo de la graduación.
“El alcohol tiene un alto valor calórico, o sea que puede servir como fuente de energía para nuestras células, pero son calorías vacías, no aportan ningún micro ni macro nutriente esencial”, según este médico.
“La gente que tiene problemas con el alcohol siempre sufre algún estado nutricional carencial, y por eso es bueno acompañar la bebida con la comida, con lo que se disminuye la absorción del alcohol a nivel del torrente sanguíneo (alcoholemia)”, explica Polania.
ESTAR “ALEGRES”
“La primera clave para beber de forma responsable es saber cuál es la reacción de nuestro cuerpo ante el alcohol. Cada persona metaboliza este compuesto de forma diferente. Conocernos y tener claros nuestros límites es fundamental para saber cuándo parar”, señala la psicóloga Nuria Javaloyes, de hospital Quirón Torrevieja.
“Si sabemos que con tres cervezas ya estamos ‘alegres’, ese es nuestro límite. Hacer una lista personal de las razones por las que no queremos traspasar esa raya nos ayudará a recordarlas cuando estemos en la situación en la que nos tienta el exceso”, señala Javaloyes.
“La absorción del alcohol depende directamente de la velocidad a la que se bebe. Cuanto más rápido bebamos, mayor será la velocidad de absorción y la cantidad total de alcohol que pase a la sangre”, dice la psicóloga, quien recomienda “beber pausadamente, separar en el tiempo las bebidas que vayamos consumiendo y también intercalar alguna bebida no alcohólica entre dos bebidas alcohólicas”.
DECIR ¡BASTA!
¿Cómo sabemos que es el momento de decirnos hasta aquí? Nuria Javaloyes responde: “Beber responsablemente no se traduce en ser abstemio; se trata de consumir alcohol de forma moderada, controlándonos para que nuestra velada no acabe con una tremenda borrachera que pueda traer consecuencias mayores”.
Los efectos del alcohol dependen de la edad, sexo y peso, “por lo que cada uno de nosotros debe saber cuáles son las sensaciones corporales que indican que el alcohol ya nos está afectando”.

