De la guerra cibernética al drama de los refugiados, pasando por los estragos del narcotráfico en México, la cruda realidad está presente en esta 66 versión Berlinale con dos documentales en competencia y otros en secciones paralelas.

A menudo relegado como un género menor, Berlín optó este año por dar protagonismo al documental, como lo demostró el estreno de Zero Days, relato de la guerra en internet de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El director norteamericano Alex Gibney espera que su documental, que compite por el Oso de Oro, genere un debate sobre la guerra subterránea sin bombas ni soldados que se libra en el espacio virtual de internet.

La película cita fuentes anónimas de la CIA y el NSA al describir una operación cibernética encubierta, bautizada “Nitro Zeus”, que hubiese ido más lejos en caso de haber fracasado el diálogo diplomático.

El plan de contingencia cibernético fue preparado ante la eventualidad de un ataque unilateral de Israel contra Irán, arrastrando a Estados Unidos a una guerra, asegura el filme.

Fuera de competencia, en la sección Forum, destacó Tempestad de Tatiana Huezo, una road-movie que narra la historia de dos mujeres víctimas de la violencia que genera el narcotráfico infiltrado en las estructuras del Estado mexicano.