Al celebrarse hoy, 23 de abril de 2016, el Día del Idioma Español, invitamos a los panameños y a todos aquellos hombres y mujeres de diversas nacionalidades y lenguas con quienes caminamos por los viejos senderos recorridos, a considerar lo siguiente:
Hoy celebramos el día del idioma oficial de la República de Panamá, el español. Con este motivo, la Academia Panameña de la Lengua renueva su promesa de cumplir su función de prestar oídos y corazón a las palabras que nos expresan y nos comunican. Nos comprometemos a mostrar caminos y ayudar a cultivar al hombre y la mujer para conformar una sociedad que se exprese en una amable y melodiosa variante panameña de la lengua española caracterizada por su corrección y expresión juiciosa.
La Academia Panameña de la Lengua, fundada el 12 de mayo de 1926, cumplirá próximamente 90 años. Hoy se mantiene como una institución pública, emprendedora, atareada, alerta ante los cambios y transformaciones tanto lingüísticos como tecnológicos que inundan la cultura y el mundo. También, dispuesta a la investigación, al estudio y al trabajo.
Ahora bien, llamamos la atención sobre los sucesos de nuestra historia, de nuestra vida social y política que han sido expresados y escritos en esta variedad panameña del español. Ligado el idioma al proyecto de nación que aquí se conformó, los historiadores nacionales escribieron en nuestra lengua; los poetas cantaron en español a la patria, a la bandera, a la albura y soledad de sus aves, al dolor de los árboles truncados, a la gota de agua que no cae, a los seres humanos que ya no son los mismos, a la ciudad que se pierde en el vaivén de la vida. Y, así, durante todo el siglo xx, el idioma español fue una barrera de contención ante los intentos de imposición del inglés como lengua para la enseñanza general en la República.
La Academia Panameña de la Lengua hace un llamado al Ministerio de Educación para que considere que el desarrollo educativo y cultural debe ser parte de un permanente proceso en el que se elabora y construye la idea de lo que somos en nuestro istmo con orillas en dos mares y que se comunica permanentemente con todos los países de habla hispana. Ya se manifiesta una muy temprana pérdida de la memoria histórica y social porque no han sido leídas ni la historia propia ni nuestra literatura panameña. Es necesario insistir: la variedad panameña de la lengua española es, con seguridad, el puntal idiomático de nuestra cultura e identidad. Es, además, timonel en la formación de valores y de la actitud social.
La Academia Panameña de la Lengua, asimismo, reconoce que los idiomas son instrumentos básicos para el conocimiento científico, cultural y social; y, de igual forma, que los cambios tecnológicos y científicos actuales tienen alcances inimaginables. Por lo tanto, es necesario el conocimiento de otras lenguas. Pero, en Panamá, lo primero que se debe aprender muy pero muy bien es la lengua española oral y escrita. Es una plataforma de la que se debe partir. Este conocimiento debe llevar al estudiante a aprender a reflexionar sobre las situaciones, las cosas, los números, los valores; a procesar la información, a organizar el conocimiento (resumiendo y esquematizando), porque poseyendo los signos (que son las palabras y frases) el estudiante puede crecer. En resumen, hay que aprender a leer en la lengua materna, que significa aprender a aprender en su lengua y luego en las otras.
La Academia Panameña de la Lengua, sustentada por el Ministerio de Educación, podrá ayudar a conducir y apoyar la preparación de docentes para la enseñanza de la lengua española. Podrá también aportar a la sustentación de un modelo lingüístico para los medios de comunicación orales y escritos.
Finalizamos con una nota de recuerdo para los fundadores de la Academia Panameña de la Lengua: Samuel Lewis García de Paredes, Eduardo Chiari, Ricardo Miró Denis, Guillermo Andreve Icaza, Ricardo Joaquín Alfaro Jované, Abel Bravo Martínez, Jeptha Brawner Duncan, Demetrio Fábrega, Julio José Fábrega Arosemena, Narciso Garay Díaz, José de la Cruz Herrera, Melchor Lasso de la Vega, Octavio Méndez Pereira, Eusebio Antonio Morales Magallón, José Dolores Moscote, Belisario Porras Barahona, Samuel Quintero y Nicolás Victoria Jaén.
Alcemos los valores de nuestra cultura, sustentémonos en la identidad que hemos ido construyendo a través de los siglos, desde la fundación de esta ciudad, que fue la primera de Tierra Firme en el Pacífico. Y resguardemos las ideas acerca de quiénes somos cultural e idiomáticamente. La cultura seguirá siendo el sostén de este pueblo en la medida en que apreciemos el buen empleo y uso de la lengua española.
