“Panamá es excepcionalmente biodiverso”, dice Líder Sucre, quien asegura que los corredores istmeños cumplen con su función de “puerta de entrada” de un sinnúmero de plantas y animales provenientes del norte y del sur.

Para el ambientalista panameño se trata de una fecundidad, especial y única, principalmente presente en los bosques y corredores biológicos situados en el este del país.

Bosques como el Parque Nacional Chagres conforman ese gran conector que según Sucre, sobresale como uno de los más relevantes, en el ámbito mundial.

Para Rafael Samudio, de la Sociedad Mastozoológica de Panamá (Somaspa), la zona que comprende la Sierra Llorona y Santa Rita, conocida como el Corredor Biológico Colón del Jaguar, dentro del Parque Nacional Chagres y el Parque Nacional Portobelo, también figura como una zona próspera para el paso de felinos, aves y mamíferos, hacia la zona oeste del Canal de Panamá. “Y viceversa”, recalca el especialista, cuyas observaciones desde 2005 evidencian la presencia de jaguares fuera de las áreas protegidas.

De esa primera observación se hicieron estudios posteriores, que en 2014 desveló la presencia de cinco especies de felinos (jaguar, puma, tigrillo, manigordo y tigrillo congo) y sus mamíferos presa (venado, saíno, conejo pintado y ñeque, por ejemplo) a lo largo del corredor.

De acuerdo con Samudio, lo anterior podría servir para hacer del sector un “sitio bandera” para la conservación y estudios biológicos.

El próximo año, Somaspa espera poder retomar esta investigación para precisar más detalles sobre este corredor.