Un niño de cuatro años en Australia ha sido el beneficiario del primer páncreas artificial que se coloca en el mundo y que servirá para mejorar la vida de los diabéticos de todas las edades, informan medios locales.
La operación se hizo esta semana en el hospital Princess Margaret de Peth, la capital del estado de Australia occidental, de acuerdo con la radio ABC. El paciente padece diabetes del tipo 1 y vivía con el peligro constante de sufrir hipoglucemia.
El nuevo mecanismo, parecido en el tamaño y la forma a un teléfono móvil, hace las funciones del páncreas al liberar insulina cuando es necesario, se lleva en la cadera y está conectado con tubos al interior del cuerpo.
El surtidor de insulina tiene una vida media de unos cuatro años y un coste de unos 8 mil dólares.
El profesor Tim Jones, del hospital Princess Margaret, insistió en que “sirve para cualquier edad” y que la tecnología se volverá más accesible con el tiempo.