Annette Grömminger e Isabel Blumenschein coordinan los últimos detalles de su gira en Panamá.

Annette tiene el títere de una ranita en la mano y sonríe en cada pausa que hace, mientras cuenta cómo comenzó a ser parte de Payasos Sin Fronteras (Clowns Without Borders).

Aún era profesora cuando leyó por primera vez sobre la organización que tiene por objetivo contribuir con el bienestar emocional de los niños en situaciones de vulnerabilidad, ya sea por conflictos bélicos, desastres naturales o por enfermedad.

De eso han pasado algunos años y ahora, junto a Isabel, está en Panamá para llevar alegría y esperanza a diferentes sectores del país.

“Hacemos un show para que los niños olviden lo que los pone tristes y devolverles la esperanza, que tengan una inspiración”, cuenta Annette.

Con este primer viaje como capítulo de Austria, las voluntarias buscan empezar a consolidarse y así sumarse a los 12 capítulos de la federación Clowns Without Borders Internacional (CWBI): Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Australia, Bélgica, Finlandia, Francia, Italia, Suecia, Suráfrica e Inglaterra.

La gira, que comienza hoy con la presentación de las payasas en el hogar de la Medalla Milagrosa en El Chorrillo, finalizará el 9 de marzo cuando deberán haberse presentado alrededor de unas 30 veces, ante niños y ancianos de hospitales, hogares y asilos de Panamá, Colón y Bocas del Toro (en comunidades indígenas).

La actividad cuenta con el apoyo de la Embajada de Alemania en Panamá, el Instituto de Desarrollo Empresarial Aplicado, de la Universidad Latina de Panamá y el consulado de Austria (con sede en México).

Payasos Sin Fronteras nació hace 25 años en Barcelona (España), por iniciativa del payaso Tortell Poltrona. Según su sitio web, solo en 2013 CWBI organizó 81 proyectos con mil 90 presentaciones para 304 mil niños.