Circolando es una compañía creada en 1999 en Portugal, dirigida por André Braga y Claudia Figueiredo.
El núcleo de este proyecto es “un intenso diálogo entre danza y teatro, con un fuerte componente plástico, poético y musical. Desde los orígenes de la compañía se ha deseado este cruce de lenguajes, que otorga a cada uno de ellos su importancia vital en la obra”, señala su mánager, Carmina Escardó.
“Actualmente, las fronteras se borran, sobre todo entre danza y teatro, la investigación en el movimiento es la que lleva a este desarrollo con el apoyo visual de las artes plásticas y por un uso singular de objetos y materias”, resalta Escardó.
Sus propuestas ponen en el centro al ser humano, “ su naturaleza dual y compleja, y las realidades repletas de convivencia con oposiciones y contrastes ocupan el núcleo de las reflexiones”.
PRESENCIA
Circolando viene a Panamá con Arena, un espectáculo que comenzó en enero de 2012 en el Teatro Carlos Alberto de Portugal. Desde entonces este montaje ha visitado escenarios de España y Bolivia.
Circolando ha llevado otros de sus espectáculos a Argentina, Brasil, Corea del Sur y por varios países de Europa.
A la gente de Circolando les gusta sorprender al público. Así que Escardó lanza unas preguntas a los espectadores que asistan hoy a ver Arena: “¿han atravesado algún desierto imaginario o real?, ¿se han hundido en la arena?, ¿se han sentido perdidos o se han encontrado a sí mismos?”.
Escardó está segura de que el espectáculo les va a sugerir tanto respuestas como interrogantes. “Y van a encontrarse a dos intérpretes excepcionalmente ricos en matices y movimientos (André Braga y Paulo Mota), con gran fuerza y presencia escénica y con una danza pura y potente”, indica.
Plantea que Arena (Areia) marca un giro dentro de la trayectoria de la compañía. “En la primera versión era un solo director, André Braga. Ahora en la actual versión es un dueto con Paulo Mota”, anota.
“Si hasta entonces había primado producciones de medio y gran formato, con una importante relevancia del teatro de objetos, Areia se presentaba como un trabajo básicamente coreográfico, de diálogo interior y con un minimalismo en escena, una investigación sobre el cuerpo, sobre un cuerpo que envejece”, detalla.
Areia representa el deseo de Circolando “de dejar el nuevo circo y entrar en la danza, el movimiento, el cuerpo coreográfico”.
Escardó invita a la audiencia a no perderse Arena porque apreciarán “un lenguaje transdisciplinario del movimiento, con dos buenísimos intérpretes y con un espacio escenográfico bellísimo, con la banda sonora de la música portuguesa”.
