El actor Vicent Lindon es lo más destacado de La loi du marché (La ley del mercado), un filme social del francés Stéphane Brizé presentado en la competición oficial de Cannes y que denuncia el drama humano causado por la crisis económica y el desempleo.

Una historia dura e interesante, pero que se pierde en la lentitud de la narración de Brizé, quien se detiene con un exceso de calma en muchas de las escenas del filme, y en la falta de novedad en el enfoque de un problema tratado en numerosas ocasiones en el cine.

“Este es un año en Cannes, en el que hay muchas películas con temática social, lo que es bueno porque mi idea sobre el cine es que los filmes que pasan a la historia del cine, en su mayoría, son películas que cuando son rodadas hablan de su momento”, dijo Lindon.

En su opinión, el cine es “un medio extremadamente fuerte”, que puede servir quizás no para cambiar la opinión de los espectadores, pero sí al menos para “mostrarles cosas y forzarles a interrogarse y hacerse preguntas”.

Las películas de cineastas como Chaplin, los hermanos Dardenne o Ken Loacu pueden llevar a una politización del espectador, a hacerle desarrollar una opinión. “Y cuando un ser humano tiene una opinión, es peligroso, poderoso y activo”, agregó el actor.

Una forma de hacer política necesaria en la actualidad en la que “pasan demasiadas cosas en el mundo para que el cine también, aunque sea de vez en cuando, no se sumerja en lo que pasa”. La loi du marché muestra una realidad que a veces no se quiere mirar en los medios de comunicación social, agregó Lindon.

La película cuenta la historia de Thierry (Lindon), que ha perdido su trabajo en una fábrica y apenas puede mantener a su mujer e hijo discapacitado con su nuevo puesto de vigilante en un supermercado.