Paloma San Basilio, una de las voces más conocidas del ámbito musical proveniente de España, retorna a Panamá luego de más de una década de ausencia de los escenarios istmeños.

Esta madre de una hija que reside en Los Ángeles, Estados Unidos, y abuela de dos chicos (uno de 16 años y la otra de 13), tiene un lugar en el corazón de sus admiradores gracias a éxitos como Cariño mío, Juntos, Luna de miel, Demasiado herida, El color del mar, Por culpa de una noche enamorado, La hiedra, Por qué me abandonaste y No llores por mí Argentina, entre tantos otros.

Esta artista se presentará hoy en Panamá, en el teatro Anayansi del centro de convenciones Atlapa, junto con la Orquesta Sinfónica Nacional y el coro Música Viva.

REUNIONES

-¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser cantante?

Realmente cantaba desde muy pequeña en reuniones familiares, pero nunca pensé en dedicarme a ello de forma profesional. Fueron una serie de casualidades las que me llevaron a la música.

-¿Qué imagen tenía de su profesión antes de dedicarse a ella?

Sinceramente no tenía una imagen previa. Conocía a los cantantes por lo que se podía reflejar en su trabajo, pero jamás imaginé lo que se escondía tras un disco o un concierto. Es mucho más complejo de lo que parece.

-¿En alguna medida ha cambiado la canción melódica romántica en español entre sus inicios y el presente?

Por supuesto, la música ha variado enormemente, sobre todo con la llegada de la electrónica. Ahora son más importantes los ritmos y efectos que la propia melodía e incluso que los textos.

-¿Puede adelantar algunos de los temas del concierto que ofrecerá en Panamá?

Son temas de mi repertorio y también temas universales tanto de la música latina como de los grandes musicales y canciones de todos los tiempos.

LOS APLAUSOS

-¿Qué tipo de emociones va a echar de menos cuando llegue el retiro voluntario definitivo?

Supongo que sobre todo la emoción escénica y el aplauso del público, pero siempre puedes encontrar nuevos cauces para sentir cosas y dejarte sorprender por la vida.

-¿Qué huella desea dejar en la industria de la música y el teatro?

Creo que es algo que deberá decidir el público y todos los que me han seguido durante todo este tiempo. Yo me doy por satisfecha al haber podido compartir durante 40 años la vida de tanta gente.

-¿Qué canción de su repertorio le ha hecho francamente llorar y cuáles le han hecho más feliz?

Cuando canto intento ponerme en la piel de los protagonistas de mis canciones. Lógicamente las que conllevan dolor y tristeza me hacen sentir los mismos sentimientos y viceversa, sería muy difícil entre tantos discos escoger una o varias canciones.

-¿Cómo se logra en el ámbito musical el sano equilibrio entre rentabilidad y calidad?

Intentando hacer concesiones hasta un punto. Yo prefiero cantar lo que me gusta, sin estar sometida a las leyes del mercado. Eso implica que a veces coincides con los gustos del público y en otras no. Pero creo que es bueno mostrar a tus seguidores lo que en cada momento refleja tu evolución como artista y como persona.

-¿Cómo ve la música y su distribución en estos tiempos de ‘streaming’ (distribución digital de multimedia)?

Permite un mayor acceso a los nuevos talentos y unas mejores vías de exposición, pero también hace la música más efímera y posiblemente menos valorada.

OTRAS ARTES

-¿Qué la llevó a expresarse desde manifestación artística cómo es la pintura y la escritura?

Me gusta tocar distintos aspectos de la expresión y el arte. Lo hago como ejercicio personal de placer y búsqueda y siempre me gustó pintar y escribir. Mi próxima novela estará en mayo en la calle y su título es El océano de la memoria, espero que les guste.

-¿Cuáles son hoy sus escritores de cabecera?

Leo muy variadas temáticas, depende del momento. Me gustan Stefan Zweig, Erich Fromm y García Márquez.

-¿Qué la motiva a hacer esta gira en ciudades latinoamericanas junto a orquestas sinfónicas locales?

Fundamentalmente disfrutar de otro concepto musical, más exigente y que me permite cantar junto a los músicos de países que han sido muy generosos conmigo durante todos estos años. Creo que era una deuda que tenía pendiente.