La primera muestra dedicada a la faceta de Goya como retratista revela la mirada profunda e incisiva del pintor español, que logró captar con sutileza la esencia de sus modelos, de reyes a familiares, sin restarles dignidad.
“Goya: los retratos”, que abre entre hoy, miércoles y el 10 de enero en la National Gallery de Londres, reúne unos 70 de los 150 retratos que se conservan del aragonés, que en su larga carrera documentó“con visión mordaz” los cambios de la sociedad española, según el director de la galería, Gabriele Finaldi.
Finaldi, que acaba de incorporarse a la pinacoteca británica procedente del Museo del Prado, destacó“los importantes préstamos” -entre ellos 10 cuadros del museo español- que han hecho posible esta exposición, que recorre la historia de España desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX.
Un pequeño autorretrato de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) a los 34 años inaugura el recorrido por siete salas, que concluye precisamente con el último cuadro que pintó, en 1827, un retrato de su nieto Mariano Goya y Goicoechea, hijo de Javier, el único de sus siete hijos con Josefa Bayeu que llegó a adulto.

