En América Latina, una región donde predomina el catolicismo, la Navidad es una de las principales celebraciones.
Si bien la forma de conmemorar la fecha no varía de nación a nación, existen algunos rasgos propios. En la mayoría de los países, la Navidad tiene un sentido mucho más religioso, como es el caso de Haití, donde más de la mitad de la población practica el vudú, una religión heredada de los esclavos africanos y de su relación con el cristianismo.
En Brasil, los más devotos asisten a la misa de Gallo para esperar la llegada del niño Jesús.
En Nicaragua, las festividades comienzan el 28 de noviembre con el novenario a la Inmaculada Concepción de María que termina el 6 de diciembre y el día 7 es la gritería, cuando los católicos salen a las calles a partir de las 6:00 p.m. a cantar ante los altares levantados en hogares, o parques.
En Venezuela es típica la celebración de “Los pastores de San Joaquín” que despliega a más de 300 pastorcillos, entre jóvenes y adultos, para danzar en homenaje al natalicio del niño Dios.
En Bolivia, la gente sale a las calles y visita pesebres elaborados con materiales rústicos que eran tradicionalmente armados en las plazas e iglesias en representación de la sagrada familia: Jesús, María y José.
En La Paz, por ejemplo, se arman los pesebres con paja brava, personajes con ropa andina y animales del lugar.
Con la proximidad de la Navidad llegan el espíritu festivo, el deseo de celebrar, y los elementos coloridos que iluminan las vidas de millones en el mundo.

