Entre drones, atentados y un conflicto que lejos de atenuarse amenaza con profundizarse, algunos afganos siguen inventando e innovando en las condiciones más complicadas para responder a problemas cotidianos como la contaminación, los atascos o un transporte barato para los que menos tienen.

Mustafa Mohammadi fabricó en 45 días un coche solar, eléctrico y a pedales a la vez para dar una oportunidad tanto al aire contaminado de Kabul como a los miles y miles de personas que no pueden costearse un vehículo.

Reconociendo que la sombra de la inseguridad y el conflicto afectan a los afganos durante los últimos años, el joven dijo que a él le motiva que la gente pueda vivir mejor. “Me molesta oír que niños y ancianos afganos mueren anualmente de enfermedades respiratorias causadas por la contaminación del aire”, afirmó Mohammadi, de 25 años, en el pequeño habitáculo del prototipo que fabricó.