El investigador sueco Mats Brännström incursionó en el trasplante de útero en 1998. Hoy cuenta sus inicios, los resultados y los planes que tiene con este procedimiento.
De piernas cruzadas, mirada fija y su mano derecha sobre el mentón, así de relajado estaba el doctor Mats Brännström, profesor de ginecología de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).
Brännström realizó una investigación sobre el trasplante de útero, un trabajo que le llevó poco más de 10 años de investigaciones, y no fue hasta el 2012 cuando logró practicar los primeros trasplantes a dos mujeres con el útero de sus madres.
El galeno conmocionó al mundo entero en septiembre de 2014, cuando en Suecia nació el primer bebé de un útero trasplantado.
Se trató de una mujer, de 36 años, que recibió el órgano de una amiga de la familia que tenía 61 años.
El bebé, a quien llamaron Vincent, vino por cesárea con 3.9 libras, y fue dado de alta a los 10 días después de nacer.
El pequeño llegó en la semana 31 por un problema de preeclampsia materna, cuenta el científico.
Desde el 2013 ha llevado a cabo nueve trasplantes, siete exitosos, tres de ellos han terminado en nacimientos de bebés y hay una mujer embarazada que dará a luz en julio.
Hasta el momento, el procedimiento se ha realizado con úteros de mujeres vivas, empero, en unos tres años podría nacer el primer bebé de un útero de donante fallecida, expresa el galeno en una entrevista concedida a La Prensa, en el marco del Sexto Congreso IVI sobre Medicina Reproductiva, ocurrido en Alicante (España).
El galeno está satisfecho por los resultados obtenidos hasta la fecha, pues reitera que es un procedimiento complicado, pero “que ha dado frutos positivos”.
Brännström ofrece mayores detalles de este procedimiento y de la posibilidad de que estos avances lleguen a mujeres de otros puntos del planeta.

