Ya es común que directores independientes, de esos que hacían películas con un millón de dólares o menos, conquisten a las masas a través de películas comerciales con una calidad superior al promedio que ofrece el casi siempre deslucido Hollywood.

En este renglón sobresalen cineastas como Chris Nolan, con la saga de Batman; Peter Jackson, con la trilogía de El Señor de los Anillos; Alfonso Cuarón, cuando hizo la magnifica Harry Potter y el prisionero de Azkaban; y Steven Soderbergh, con su simpática serie de Ocean’s Eleven.

Otros realizadores no han terminado tentados por las grandes producciones que se estrenan en el verano estadounidense o en Navidad y han preferido decantarse hacia el séptimo arte pensado para la familia. Eso sí, sus productos son la antítesis de las producciones tontas que generalmente nos aturde el cerebro y la conciencia la casa Disney.

Así Tim Burton nos ofreció una sicodélica Alicia en el país de las maravillas, Spike Jonze brindó la poética Donde viven los monstruos y Wes Anderson nos regaló la cínica Fantástico Sr. Fox.

En este renglón todavía falta la contribución que hará al gremio David Fincher con The Goon (2011).

Burton, Anderson y el resto de la pandilla han hecho un cine infantil subversivo, estrafalario y sensible, en lo absoluto inofensivo, en el que los niños se maravillan con sus imágenes y los adultos se divierten con sus mensajes revolucionarios.

Quiero detenerme en el Fantástico Sr. Fox (que puede alquilarla o comprar en establecimientos en Panamá), ya que en todas las carteleras nacionales solo veo a la aburrida y reaccionaria Eclipse.

La comedia de Wes Anderson fue nominada este año al Oscar en la categoría de mejor película animada, pero ese tanque perfecto llamado Up le arrebató justamente la estatuilla dorada.

Fantástico Sr. Fox es una película animada con la técnica del stop-motion (movimiento cuadro a cuadro de objetos estáticos) y se basa en un bello libro del maestro de la literatura juvenil, el señor Roald Dahl.

Me atrevo a decir que es la más acabada versión fílmica hecha a partir de un texto de Roald Dahl, superando lo que ya hizo Tim Burton con Charlie y la fábrica de chocolates y Danny De Vito con su Matilda.

Fantástico Sr. Fox usa la estructura de un cuento de hadas, pero para adultos, y los conflictos de una familia de zorros en apuros (los granjeros no los soportan porque les roban todas las gallinas y patos), para hablar de una sociedad castradora, las tirantes relaciones de pareja y los insondables abismos de la adolescencia.

Todo con el pesimismo cortante característico de Wes Anderson, quien igual busca el equilibrio y la armonía con algunos chistes y situaciones cándidas.

Anderson, que ya había hecho piezas maestras como Academia Rushmore y Los Tenenbaums, se supera con creces con Fantástico Sr. Fox, ya que es luminosa, inspiradora y perfecta.