Cuando pensamos en Asia pensamos de inmediato en éxito económico, no en una guerra.

Los tigres asiáticos son esos países del Lejano Oriente que en menos de una generación se transformaron en potencias admiradas y temidas por el resto del mundo.

No por su fuerza militar, sino por su poder económico. La actual crisis económica ha confirmado esta percepción.

Mientras muchas de las más avanzadas economías del mundo crujen, las de Asia crecen.

Pero la prosperidad no es lo único que crece en Asia.

También arrecian los vientos de guerra. Este no es un riesgo hipotético. Es una realidad.