‘El principal problema del capitalismo es su propia naturaleza, su insaciable apetito lo lleva incluso a devorar parte de sí mismo si así lo requiere, es una máquina que no para de masticar y que si bien es cierto genera riquezas, solo pone a disposición de los demás, entre ellos acólitos seguidores, lo necesario para que estos puedan saciar su codicia. Es así que sus migajas (aunque para ciertos grupos podrían entenderse como cuantiosas) solo son el combustible para sus distintos tipos de peones, estratificados de tal manera que hacen de filtro para purgarle todo aquello que le represente una amenaza y se mantenga su círculo productivo. Es así como, bajo este esquema históricamente enseñado y normalizado, se hace natural el egoísmo y se instaura como una garantía firme y funcional de dicho sistema’.
Como este enunciado, que plantea una explicación alternativa frente al esquema en el que nos hemos desarrollado y que para algunos es la causa de estallidos sociales, hay muchos otros que, aburridos del clásico anticomunismo (chivo expiatorio por excelencia) también buscan un lugar a la hora de las explicaciones, y ponen en entredicho la viabilidad del llamado neoliberalismo.
Esto, fuera de toda propaganda, nos debería llevar a preguntarnos si hemos hecho la lectura y las reflexiones correctas y desapasionadas sobre este histórico tema de debate. Realizar una autoevaluación sobre modelos económicos y políticos es cada día más necesario, y hacerlo con la mayor cientificidad e independencia posible, que permita una mayor comprensión y aporte a los análisis de nuestra realidad, fuera de la viciada politiquería, es imperante; además incrementaría nuestro acervo cultural y político, dándonos más elementos para entender mejor el panorama del mundo que nos rodea.
Podemos ir haciéndonos preguntas como: ¿Cuál es la principal fuerza que le da justificación y razón de ser a las posiciones de izquierda y por qué? ¿Qué hace que el capitalismo genere antagonismos tan marcados ya sea a lo interno de un país o en su periferia? ¿Por qué no se generan debates amplios y abiertos sobre estos temas? ¿Será que aún le tememos? Si estás haciéndote las mismas preguntas sobre el sistema opuesto, es correcto y justo; hay que debatir e intentar resolverlas con razonamientos profundos antes de emitir cuestionamientos y conclusiones elaboradas a partir de burdos memes basados en el trillado discurso de la guerra fría.
Hoy día se vive una democracia que las mayorías solo tienen en teoría, dada la miseria que los absorbe y surgen inquietudes: ¿es así el éxito del libre mercado y debemos entenderlo como correcto? ¿Sería por esto que el “fracasado experimento comunista” aún genera posturas hacia la izquierda y por eso vuelve una y otra vez? Hagamos el debate con altura y sobre las ideas sin intereses particulares, dejando de ser el esclavo defendiendo al esclavista.
Hoy, frente al tema electoral, debemos fomentar más el debate y que este promueva el análisis crítico sobre las ideas y no sea solo un tema de vender popularidad, carisma, regalos y promesas escuetas basadas solo en lograr el voto, pero sin intención alguna de ser llevada a cabo.
El autor es ciudadano

