Cuando Bi Feiyu escribió en 60 días Ópera de la Luna (Verdecielo Ediciones), lo hizo para analizar si China continental estaba mejor en 1999 que en 1978, y descubrió que su país era más rico que antes, pero “habíamos sufrido mucho”.

Luego, cuando redactó Las feroces aprendices (Verdecielo Ediciones), su objetivo era enfrentar cómo se desenvuelve el matrimonio y el amor en medio de un sistema totalitario.

Como a su padre lo acusaron de tener ideas derechistas, el gobierno de turno obligó a su familia a reeducarse en el campo durante la llamada revolución cultural.

Este autor, nacido en 1964 en Xinghua, provincia de Jiangsu, una vez terminados sus estudios universitarios, se dedicó a la docencia y al periodismo. Se inclinó luego por la poesía y la novela.

- ¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser un escritor?

-A los 13 ó 14 años. En aquella época, a menudo recomendaba libros a mis amigos, que después de haberlos leído, siempre me decían: ‘La historia que nos contaste es mucho más interesante’. En ese momento supe que era capaz de contar una historia bien. Más tarde, comprendí que escribir es mucho más difícil que contar.

- ¿Cómo describe a Beijing?

-Yo vivo en Nanjing, a más de 1,000 km de Beijing. Es difícil para mí describir Beijing, donde hasta el día de hoy, todavía me pierdo. Beijing es el lugar donde pierdo mi sentido de la orientación y es el lugar donde puedo perder fácilmente la confianza en mí mismo. Para protegerme, he optado por hacer solo viajes cortos, y me voy tan pronto como arreglo mis asuntos. Me encanta Nanjing: es la ciudad donde vivo y donde escribo.