Quizás el cáncer de la sangre, al que muchos temen y el que más se escucha, es la leucemia. La mayoría de las veces en las que tengo que lidiar con una sospecha de cáncer en la sangre, esta es la primera que está en la mente de los pacientes. Marzo es el mes de un cáncer de la sangre más común que la leucemia y con un menor perfil que ésta; es el mes del mieloma múltiple.

El mieloma es un tumor o cáncer de la sangre que afecta la médula ósea y otros órganos, como los huesos y riñones, principalmente. La célula cancerosa responsable es el plasmocito o célula plasmática. Esta es parte de nuestro sistema inmunológico y tiene la función de producir anticuerpos.

Afecta al mundo entero y anualmente se reportan 160,000 casos nuevos, aproximadamente, y es responsable de la muerte de 106,000 pacientes a nivel mundial, por año. Entre los factores de riesgo para desarrollarlo están la edad (mayores de 60 años), varones (levemente más frecuente que en mujeres), afro- americanos, y africanos (2 a 3 veces más frecuente que en blancos) y factores genéticos hereditarios (el riesgo es 3,7 veces más alto en pacientes con un pariente de primer grado de consanguinidad con mieloma).

El síntoma principal de consulta es el dolor óseo, especialmente en la espalda, el cual puede ser resultado de una fractura vertebral o de una lesión local a las vértebras. Otra razón es la anemia (con o sin síntomas), o anormalidades de laboratorio, encontradas durante una evaluación rutinaria o por otros síntomas (estas anormalidades pueden ser elevación de la creatinina, elevación del calcio, elevación de las proteínas sanguíneas). Es importante que estas anormalidades sean debidamente evaluadas por su médico general o especialista como medicina interna, geriatría, ortopedia, nefrología o hematología.

Para comprobar la sospecha diagnóstica (por un dolor, por una anemia, por un calcio elevado, por una creatinina elevada) o en otras palabras para hacer el diagnóstico final, es necesario realizar estudios de la médula ósea para documentar el incremento de plasmocitos, estudios de proteínas en sangre y orina para detectar el exceso de producción de anticuerpos (electroforesis de proteínas) y estudios del esqueleto óseo (radiografías, tomografía, resonancia magnética nuclear o PET scan) para descartar lesiones óseas o fracturas.

Las terapias actuales, como los moduladores del sistema inmune, los inhibidores de proteosomas, los anticuerpos monoclonales, junto con las terapias convencionales (quimioterapia, trasplante autólogo) han permitido que los pacientes vivan el doble de años de los que vivían décadas atrás.

En Panamá, el mieloma es un cáncer frecuente, atendido principalmente en las instituciones públicas en las que hay hematólogos y aunque sea un cáncer y una enfermedad crónica, hay suficiente motivo para alegrarse y aprovechar este mes con nuestros pacientes para decirles que hay esperanza; que se sigue trabajando en mejorar los tratamientos y la calidad de vida.

El autor es máster en Biología y Oncología Molecular