La protección respiratoria tiene sus indicaciones precisas en enfermedades infecciosas que se transmiten por esa vía. Sin embargo, es importante establecer algunas aclaraciones referentes a la eficacia del uso de mascarillas para este fin.

Hace unos días pasé por un par de aeropuertos en Estados Unidos, incluyendo la terminal de Houston, donde aterriza una gran cantidad de aviones cada minuto, procedentes de todo el mundo, y no observé a ninguna persona usando mascarilla. Para mi sorpresa, al llegar a Tocumen, el personal que está esperando la aeronave en la puerta del aeropuerto portaba mascarillas. Más sorprendente aún fue encontrar que todos los empleados de las tiendas y del mismo aeropuerto también las portaban. Observándolos con detenimiento pude notar que la mayoría usaba las mascarillas que utilizan los cirujanos para sus procedimientos.

Este tipo de mascarillas se utiliza para prevenir que microbios que se encuentran en la nariz y la boca puedan contaminar el área quirúrgica, también son usadas para evitar que pacientes que tienen enfermedades respiratorias infecciosas puedan transmitirlas al ambiente y a otras personas, como en el caso de la tuberculosis. (Sería recomendable que las utilizaran los individuos que adquieren la enfermedad).

Las mascarillas que protegen de infecciones respiratorias son aquellas que se utilizan en los laboratorios y en los sitios de alto riesgo de infecciones (FFP2, FFP3), están fabricadas con una tela especial que si bien no filtran todas las partículas virales, impiden que la carga infecciosa sea mayor. Realmente las mascarillas protectoras (tipo HEPA) son complejas, grandes, muy caras e impropias para cargar en la calle y solo se usan en laboratorios muy especializados.

Es importante anotar que el uso masivo de mascarillas no adecuadas da una cierta sensación de falsa seguridad y muchas personas que las usan tienden a obviar las recomendaciones básicas. Se requiere de una vigilancia adecuada, sin causar alarma; que es la sensación que puede presentar el viajero al llegar al aeropuerto.

Quiero terminar esta corta nota, insistiendo en la necesidad de que cada individuo debe asumir la responsabilidad social de cumplir con sus cuidados de salud, además de tener presente las recomendaciones que han generado las autoridades, las cuales enfatizo en las líneas finales.

Recomendaciones básicas: lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, por al menos un minuto; cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo de tela o desechable cuando tose o estornude; evitar tocarse la boca y la nariz; evitar el contacto cercano con personas enfermas; en caso de presentar síntomas sospechosos consulte inmediatamente al médico; no se automedique y permanezca en casa hasta restablecerse.