En artículos anteriores hablamos de como el ser humano es capaz de superar momentos difíciles, de lo privilegiado que somos como panameños, que la vida es un sueño, el querer es poder y que es necesario comenzar ya.

El último artículo donde expresamos que dejar temas prioritarios para después es malo para todos, es extremadamente relevante en estos momentos ya que debemos aprovechar esta oportunidad luego de una larga espera. Sin duda las cosas pasan por algo y, en este caso muy particular, fueron situaciones complejas a nivel mundial que nos han permitido entender lo frágil que es el ser humano y la importancia de cuidar, proteger y no contaminar este mundo. Finalmente entendimos el mensaje de la naturaleza y realizamos que todo lo que hacemos afecta a los demás aunque nos encontremos al otro lado del mundo.

Nuestra vida es como una balanza, donde las cosas a veces salen bien y otras no tanto. Somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer. Si queremos algo tenemos que buscarlo. Dependiendo de lo que hagamos tendremos un buen o mal resultado. Tenemos que hacer el esfuerzo para conseguir lo que realmente queremos, demostrando fortaleza y conocimiento; de lo contrario, tendremos resultados negativos. No podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos. Culpar a la suerte o decir que Dios no quiso que cumpliéramos nuestras metas son solo excusas.

“Y entonces llegan estas maravillosas paradojas: Tienes más tiempo que nunca, pero no puedes compartirlo con nadie ni disfrutarlo. Tal vez el universo trata de decirnos que nada de lo que tenemos en la vida, ni el trabajo, ni la casa, ni tan siquiera el tiempo, merecen la pena si no podemos compartirlo con otros. Cuando un beso pasa a ser un arma, cuando el dinero no te salvara, cuando la vida como la entendíamos hasta ahora se detiene, para todos, y el tiempo se vuelve un castigo… tal vez cuando volvamos a caminar, caminemos más despacio, más cercanos, más humildes, más humanos.” - Amanecer de un apocalipsis emocional- Gesto Mallo, F. (2017), editorial Circulo Rojo.

La felicidad es consecuencia del poder hacer lo que queremos, es resultado definitivamente de nosotros y nadie más. No alcanzarla puede ser producto del miedo, frustración por una mala experiencia, circunstancias adversas o momentos complejos. Si esperamos demasiado para ponernos en acción, se pierden las esperanzas y las ilusiones; hay que dejar de esperar y actuar en el camino antes de llegar a la parada final. Ser responsables de nuestra felicidad implica alejarse de los malos pensamientos y superar los temores a pesar de la incertidumbre por lo que pueda suceder en estos momentos de Pandemia. Para estar bien necesitamos ir más allá de nuestra rutina y buscar las vías alternas que nos permitan conseguir lo que queremos.

Lo único constante es el cambio. Todo a nuestro alrededor cambia con mucha frecuencia. Puede que hoy la situación económica y de salud no sea estable, pero mañana puede cambiar ¡claro que sí! ¿Y por qué no para mejor? La crisis nos obliga a esforzarnos y hacer mejor las cosas. Ninguno de nosotros es más importante que el resto. Debemos mantener la humildad, valorar a cada persona a nuestro lado, estar siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesite y sobre todas las cosas, ser justos.

La vida tiene cambios constantes…a lo que no le das valor hoy, de pronto te hará falta mañana. Comprende que siendo positivo puedes conseguir lo que quieres a pesar de situaciones adversas. Nunca mires hacia abajo a menos que estés ayudando a alguien a levantarse. Cuando decimos la célebre frase “yo no he sido”, la cual entraña en muchos casos una negación evidente de nuestra posible responsabilidad, ¿no estamos intentando en el fondo justificar un error? Y el hecho de justificarlo, ¿no es una forma de no reconocer algo mal hecho? Así que, al fin y al cabo, ¿no estaríamos ante una negación? González Núñez, P. (2020) Articulo “Reconocer nuestros errores nos brinda la oportunidad de aprender de ellos”- La Mente es Maravillosa.

Las verdades de la vida son aquellas guías internas que nos ayudan a tener una vida más plena y feliz en un sentido verdadero. Podemos alcanzarlo si estamos atentos a lo que hay en nuestra intimidad y a lo que sucede a nuestro alrededor, solo es necesario recorrer previamente la senda del conocimiento. Así como humano podemos en el mundo desarrollar un camino de sabiduría que nos evite el sufrimiento.

El autor es presidente de Relojín