Pocas horas antes de subir al escenario para despedir el año artístico con el resto de integrantes del espectáculo “ Tocando Madera, la gira…”, Javier Medina concede esta entrevista.
Originario de Las Tablas, Los Santos, Medina entró durante su adolescencia en contacto con la composición y la guitarra, e influencias como RadioHead o Eric Clapton lo fueron modelando hacia un rock popular y alternativo, con matices de su tierra natal.
Siendo guitarrista en el grupo del cantante Iván Barrios durante buena parte de su vida artística, mantenía el sueño de triunfar a través de un grupo, siguiendo un concepto determinado, con un nombre y una identidad.
Fue su colega Yigo Sugasti quien le abrió los ojos, lo que aún le agradece. “Siempre me vio como solista”, cuenta Medina, quien enfocó su ruta en esa dirección.
Por todo ello, un par de años después de ese cambio, se dieron las circunstancias para poder grabar su primer álbum. “Era el momento en el que había un poco de plata, los discos son caros”, explica Medina, que se encuentra en proceso de grabación de Universal, Capítulo Uno, en el que se podrán escuchar 10 temas y algún bonus-track, afirma el músico.
Las canciones fueron seleccionadas principalmente por la reacción y conexión que observó Medina en el público al cantarlas.
En paralelo al disco, también se publicará Tu prisión, el video promocional.
Con una temática variada, Medina explora desde el amor y desamor a cuestiones de raíz filosófica. Pone como ejemplo No sé perder, en la que se canta de la proliferación de falsos profetas que aun llamando a desprenderse de las posesiones materiales, solo afianzan la aprehensión que el ser humano tiene de ellos.
Compagina su vocación musical con otra literaria, que asimismo le ha deparado varios éxitos, como la consecución del puesto de primer finalista en el Premio Centroamericano Rogelio Sinán en 2007, ámbito en el que se permite desarrollar más historias. “En la música me gusta ser primitivo”, indica Medina.
Todavía no tiene claros pequeños detalles de este primer recopilatorio, como el precio, o el tipo de licencia que aplicará. “Un verdadero artista lo que quiere es tocar en vivo”, resume Medina, al que no le importaría regalar sus discos en la calle si fuera necesario y colgar sus temas en internet; lo único seguro, asevera el artista, “es que con la piratería las que pierden son las empresas discográficas”.

