El Turista es la cinta comercial más femenina en la que ha participado Angelina Jolie en los últimos años. Este thriller tiene además otra distinción: la actriz estadounidense no da ni recibe ni un solo golpe.
Parece que la señora de Brad Pitt quiere demostrar que puede hacer cintas entretenidas sin necesidad de andar saltando por allí, ni evadiendo disparos ni recibiendo torturas ni asesinando a nadie.
Quizás por eso El Turista es tan aburrida. Uno echa de menos las escenas de acción que tuvo Jolie en Salt o que fuera arma letal en Wanted, pero aquí no, ahora decidió vestirse, comportarse y emular a sus colegas Grace Kelly y Audrey Hepburn, pero con una notable diferencia: Jolie no tiene en esta ocasión el magnetismo de las dos anteriormente citadas.
El Turista, de Florian Henckel von Donnersmarck (premio Oscar por La vida de los otros) es un tedio que dura una extensa hora y 35 minutos.
A lo mejor porque no funciona la dupleta Angelina Jolie y Johnny Depp en sus papeles de espía entrenada y calificada ella y él aparentemente un despistado profesor de matemáticas.
Tampoco da en el blanco ese juego de que sí o no sus personajes se conocen de un pasado reciente, ni mucho menos es efectivo ese juego de gato y ratón de ambos evadiendo, más que luchando, a los matones de un obvio peligroso gánster, a quien le robaron una fuerte suma de dinero.
El Turista es una burda imitación de Atrapa a un ladrón (1955), de Alfred Hithcock, pues de este título toma prestados conflictos como maleante buena gente que desea colgar los guantes y ambas historias se desarrollan en la bella Europa. Una en la Riviera francesa y la otra, la actual, en Venecia.
Pero Jolie pierde puntos porque es demasiado sexual y matadora y no alcanza la fría dulzura de Grace Kelly, y Johnny Depp se esfuerza poco para rozar el carisma de Cary Grant.
A la par, cuando se habla de personas normales y corrientes en vueltos en el agitado universo del espionaje internacional y donde están inmersos en escenas donde se ofrecen pistas falsas y nada parece lo que es, viene a la mente otro clásico de Hithcock: El hombre que sabía demasiado (1956).
El otro error de The Tourist, es que uno no está seguro si se trata de un thriller romántico, una comedia romántica, una cinta de suspenso o una farsa de cualquiera de los citados géneros cinematográficos.
