Albalyra Franco de Linares

El tiempo que nunca se detiene, el ir y venir de ciudades ruidosas, los descuentos tentadores de almacenes chillones, los anhelos que nunca se evaporan, la pobreza que galopa a toda velocidad y la abundancia de un mar y una tierra que alguna vez fue una promesa, y que hoy se parece un poco a un dolor de cabeza o es la señal de lo que pudo ser y no fue.

Es el lado hermoso y trágico de un país absurdo y bello como es Panamá, donde hemos sobrevivido a dictadores civiles y militares, a corruptos y ladrones, gracias a que hay un pueblo que lucha y resiste a los infortunios; hombres y mujeres que no se cansan de seguir adelante por más que caminen por una delgada cuerda floja.

Esas son algunas de las preocupaciones, críticas, proclamas y señalamientos que plasma con propiedad la poeta nacional Albalyra Franco de Linares en su sentido libro “Sonata a la vida”.

Los suyos son versos como heridas, como señales de alarma, como anuncios de algo que está por perderse o se encuentra en escombros y se clama por su recuperación o por su rescate. Su palabra es sincera y dura, amarga y ansiosa, donde la esperanza se mantiene firme ante el desamparo y atraviesa las sombras y los imprevistos, pues todavía hay quienes se alzan ante los remolinos, pesadumbres y callejones sin salida.

Del Autor:

Esta panameña siempre ha estado vinculada con la cultura, no solo como una consumidora asidua sino también como toda una creadora, ya que se ha dedicado a ser declamadora, pintora, escultora, fotógrafa, poeta y escritora. Tomó clases de dibujo y pintura con los maestros Alfredo Sinclair, Juan Manuel Cedeño y Ricardo Martínez. Ha participado en varias muestras plásticas en el país. Tiene dos poemarios publicados: “Liras y albas” y “Sonata a la vida”. Ha ganado también premios de pintura y de fotografía en el Club Unión. Además es presidenta del Club Gourmet de Panamá.