Lo que tenía de interesante Actividad Paranormal era que su manera de asustar era rudimentaria, sencilla, básica, como lo hacían los abuelos cuando la televisión no había estropeado la imaginación infantil.
Sé que en otro contexto esto parecería más algo negativo que un logro en una película, pero es que el cine de terror made in Hollywood ha abusado tanto de tramposos efectos especiales, de pésimos maquillajes, de un morbo conservador sexual y de actores que solo tienen como mérito el verse guapos y saber gritar, que regresar al elemental acto de poner la piel de gallina se agradece y mucho.
Visto así, es valioso que Actividad Paranormal (2007), escrita y dirigida por Oren Peli, afectara al espectador a partir del miedo de lo que iba a pasar y que usara la incertidumbre de algo terrible que iba a ocurrir, pero no sabíamos cuándo, ni por qué, ni a manos de quién.
Ahora se vira la tortilla, pues lo que tenía de meritoria la primera entrega se convierte en una debilidad de forma y fondo en Actitividad Paranormal 2 (2010), realizada por Tod Williams. Es decir, en esta, al igual que en su antecesora, se registran actos ausentes de toda lógica humana que ocurren por la noche, preferiblemente cuando la gente que habita el inmueble esté dormida. Las fuerzas sombrías definitivamente no saben lo que es la privacidad y el descanso laboral de la clase media promedio.
A eso -por favor- agregarle que se repiten las puertas que son tocadas por desconocidos o que se abren abruptamente; también desaparecen personas de bien sin que se sepa nunca su desdichado paradero, y se registran ruidos inexplicables, voces del más allá que vuelven a confirmar que estamos ante una casa embrujada.
¡Wao, qué originalidad! Hay que darle ya un premio Oscar a este guión firmado por Michael R. Perry. No, esperen, de seguro a este seudo escritor se le fundió el cerebro después de redactar semejante obra maestra y debe estar buscando sus neuronas en algún basurero tipo Cerro Patacón.
Se me olvida, una vez más echan mano de una apariencia de falso documental casero por el uso de mucha cámara fija (por ser de seguridad) y otras tantas escenas con cámara al hombro.
Vuelve a aparecer la hora de los sucesos paranormales abajo, en el margen derecho de la pantalla grande, para que usted vea el dato.
¿La novedad? Ah, que ahora hay un niño pequeño y un perro fiel entre las víctimas de los espíritus o entidades que deberían atacar a más de un inversor urbanístico de Panamá, para que deje de construir tanto edificio por la ciudad.
