Alejemos a los bandidos, malhechores, delincuentes y malandrines de la cosa pública. El próximo 3 de mayo tendremos la oportunidad de adecentar el país, seleccionando bien al próximo Presidente y con él al Órgano Ejecutivo, y también a quienes van a integrar el Órgano Legislativo. De esta manera, dos de los tres poderes del Estado estarán garantizados con los mejores y más decentes.

Durante muchos años, y a lo largo de varios gobiernos, hemos sido testigos de actos de corrupción, deshonestidad y tráfico de influencias políticas para lograr prebendas y ventajas que usualmente se traducen en miles o millones de balboas para el grupúsculo beneficiado y en pérdidas para la Nación, que en su mayoría está conformada por ciudadanos que no solo no nos movemos en ese inframundo, sino que además repudiamos su existencia.

Los ciudadanos decentes, que somos mayoría en este país, necesitamos dejar la pasividad y hablar alto y claro para decirle a los políticos que no seremos sus cómplices, que no jugaremos con ellos en el equipo de la corrupción, que sus malas acciones tendrán consecuencias y que nosotros trabajaremos juntos para adecentar este país.

Quimera o ilusión dirán algunos; soñando con pajaritos preñaos, dirán otros. Ni lo uno, ni lo otro. Yo creo que nuestro pueblo tiene la convicción, el potencial intelectual y la fortaleza para sostener la democracia que tanto nos costó recuperar. Pero para hacerlo, necesitamos el concurso de la mayoría. Necesitamos mayor participación y compromiso de las autoridades, particularmente de las judiciales, de los abogados, jueces, fiscales y magistrados, quienes juraron defender la ley y la justicia. No es posible que estén dejando al pueblo desamparado y a merced de maleantes, que no solo están acabando con nuestra seguridad sino también con el futuro de nuestro país.

El 3 de mayo los panameños tendremos la oportunidad de tomar las riendas del país y delegar la conducción de la Patria en quienes pensamos tienen las mejores credenciales para hacerlo. Ahora mismo el país está inundado con la propaganda política, con promesas de campaña y fotos retocadas que ofrecen al elector ingenuo una imagen fresca y hasta distinguida, tras la cual se esconden delitos serios. En estos pocos días antes de las elecciones, necesitamos mirar con sentido crítico a los candidatos, examinar sus trayectorias como ciudadanos y funcionarios y hacer nuestra elección de forma madura y racional, poniendo primero los intereses de Panamá.

Amigo lector, medita sobre el tiempo que algunos diputados y representantes vienen pelechando del trabajo honrado tuyo (y mío); evalúa lo que han hecho por el país y en tu comunidad; considera también a cuántos de sus parientes han colocado en puestos públicos en descarado nepotismo; recuerda las acusaciones por corrupción, abuso de autoridad, enriquecimiento injustificado, agresión y otros hechos deshonestos. ¿Quieres eso durante los próximos cinco años? Si no lo quieres, entonces ponlos a trabajar. ¡No le des tu voto! El Panamá que queremos demanda decisiones inteligentes el 3 de mayo. Necesitamos un gobierno que trabaje para el pueblo, no para sus compinches, copartidarios y familiares. Queremos un gobierno que sume a los mejores por el bien del país. No queremos maleantes en puestos públicos.