Cada generación enfrenta luchas y desafíos que son determinantes y que exigen compromisos y métodos renovados para generar el cambio.
En la coyuntura actual en la que, bajo una supuesta premisa de reactivación económica, se aprovecha la fragilidad de la economía y de las familias, para apresurar decisiones que comprometen el patrimonio nacional, tiene plena vigencia el legado del padre Héctor Gallego, quien hace medio siglo denunció, desde la opción preferencial por los pobres, los mecanismos de explotación y opresión que perpetuaban el círculo de la pobreza de comunidades campesinas enteras.
Inspirado en una profunda espiritualidad, Gallego elevó la conciencia de los campesinos de Santa Fe de Veraguas en cuanto a su derecho a una vida mejor. A pesar de un contexto histórico adverso, signado por la Doctrina de la Seguridad Nacional, al amparo de la cual proliferaron las dictaduras en todo el continente, la sencillez y potencia del mensaje de Héctor Gallego fueron un punto de inflexión que cambió las reglas del juego.
Hoy, 50 años después de su desaparición, nuevas formas de explotación hacen que las aspiraciones de equidad, inclusión y sostenibilidad en que se fundamentan los objetivos de desarrollo sostenible, resulten en ficciones que poco tienen que ver con la realidad concreta de las familias más desfavorecidas de este país.
El viraje inconsulto a un modelo extractivista, ampliamente cuestionado desde sus fundamentos, en el que se despoja al país de verdaderas opciones de desarrollo sostenible para favorecer a grupos económicos minoritarios, atestigua el surgimiento de nuevas fuerzas vivas que están denunciando la expoliación sistemática y con ello elevando la conciencia colectiva sobre el derecho a un ambiente sano, a una tutela jurídica ambiental y a exigir participación en las decisiones que afectan de manera irreversible el patrimonio natural de la nación, a la luz de compromisos internacionales vinculantes y de las salvaguardas ambientales y sociales de las propias entidades financieras nacionales e internacionales.
Además de tener que enfrentar las consecuencias ya evidentes del cambio climático, una deuda pública geométricamente aumentada por los préstamos adquiridos para la supuesta reactivación económica pos pandemia, se pretende cargar a la próxima generación con el peso de mega contratos y concesiones de largo plazo, pactados en condiciones de falta de transparencia y escasa legitimidad, pero legalizadas.
El método de “ver, reflexionar y actuar” le sirvió a Héctor Gallego para movilizar a los campesinos y generar una institucionalidad cooperativista que los liberó del poder de los terratenientes y que se mantiene plenamente vigente. Ese método, potenciado hoy día por las tecnologías de comunicación e información, e inspirado en la espiritualidad de la protección de la casa común desde Laudato Si y la ciencia de una economía verde y circular, puede ser otra vez una fuerza imparable que inspire nuevos liderazgos que hoy, como ayer, devuelvan la esperanza, al denunciar los abusos y anunciar cambios profundos.
“Defender la naturaleza es defender al ser humano”.
Octavio Paz
La autora es directora de la Fundación Wetlands International


