Bernardo Atxaga. Cuando a Bernardo Atxaga se le ocurre una idea la plasma en euskera. Fue en su lengua materna que escribió el borrador de “Siete casas en Francia” (Punto de Lectura), un libro que investigó, pensó y redactó mientras disfrutaba de una beca de un año en la Universidad de Reno, en Nevada (Estados Unidos).

La columna vertebral de esta ambiciosa obra, es la época colonial del Congo belga bajo el tenebroso Leopoldo II y lo hace con un tono cómico y grotesco que puede afectar al principio a un lector sensible, ya que algunos pensaran que debió enfrentarse a esa época triste de la historia mundial con una voz más dramática, pero en ocasiones es lo festivo una forma eficaz para no volverse más loco al enfrentarse a un monarca que supo hacer de la maldad un acto tan normal.

Para mostrarnos ese lado cruel y siniestro del ser humano usa a un personaje, un oficial al que su familia prácticamente le exige que siga laborando en el Congo, ya que con esa paga podrán comprar un séptimo inmueble.

El dilema es si el oficial se quedará viendo aquel horror diario o manda a volar a su clan o si es capaz de quedarse callado ante la injusticia, si la apoya o si hace algo para intentar frenarla.