La vida es sueño es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca estrenada en 1635 . El tema central es la libertad del ser humano para configurar su vida, sin dejarse llevar por un supuesto destino:

“En mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña que el hombre que vive sueña lo que es, hasta despertar… Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

¿Cómo podemos tener una idea del escenario que habremos de enfrentar en el mediano plazo? El impacto de la pandemia es de tal magnitud, que dudamos que a corto plazo tengamos mayores cambios en el mundo social, político y económico. Vamos a vivir tiempos difíciles, que nos llevarán a nuevos conceptos respecto al poder y soberanía de los gobiernos, con una nueva interpretación en temas de defensa, seguridad y poder digital que ya se han vuelto necesarios.

Tendremos cambios en el sistema financiero y bursátil y fricciones más grandes entre Estados Unidos y China, y nuevos planteamientos como el del Banco Mundial que insta a una mayor cooperación en la región, en la que un nacionalismo y populismo buscan oportunidades en esta crisis.

Las persistentes incertidumbres sobre la duración máxima y el impacto de las perturbaciones plantean profundos desafíos para los supervisores bancarios. Esto nos demuestra que somos seres frágiles, que nos llevan a manejar una debilidad extrema a tal punto, que se hace sumamente necesaria la ayuda global de gobiernos y banca para “taponar los agujeros del sistema”

Tendremos un mundo muy distinto después de la pandemia. Tenemos que comenzar a revisar esos cambios para poder predecir un futuro. Para eso necesitamos contar con las herramientas para garantizar nuestra seguridad a todos los niveles. Necesitamos que las mentes más valiosas y experimentadas dentro de todas las ramas de salud, economía, psicología, geopolítica, entre otras tantas, se unan en una sola fuerza, ya que lo que hay que resolver no es regional, sino mundial.

La digitalización será la herramienta más importante, por lo que tenemos que cambiar nuestros viejos sistemas de enseñanza e implementar nuevos, acompañados muy cerca de los formatos digitales.

Las medidas sanitarias serán parte de nuestras costumbres y hábitos del futuro próximo. Además, las actividades eminentemente presenciales van a tener que buscar su proceso de digitalización para sobrevivir. Operar por control remoto va a ser nuestro entorno normal de trabajo.

Tendremos que avanzar a paso agigantado con el tema del agro y la producción nacional, ya que como consecuencia de la necesidad de ser autosuficientes en situaciones de escasez tendremos que evitar depender de otros países en temas tan importantes como la alimentación. Para eso, tenemos que buscar alianzas con países que manejan el agro con los últimos adelantos tecnológicos para producir más por hectárea y con controles digitales de alta eficiencia.

A nivel de salud, tenemos que ser más precisos y recabar en estos momentos los datos en la tarjeta sanitaria de todos los ciudadanos para iniciar un nuevo proceso de investigación científica, de tal forma que podamos clasificar a la población bajo nuevas estadísticas exactas de salud, que nos permitan orientar las inversiones dentro del campo con bases sólidas y evitar, en caso de volver a tener una pandemia, situaciones caóticas y sin herramientas apropiadas e inmediatas para evitar una intervención drástica de los poderes públicos, convencidos de que quien controla sus datos controla su soberanía, enfrentando el debate entre los sistemas de protección de datos personales y la seguridad de todos.

Debemos recordar a los políticos lo importante que es en estos momentos acabar con el populismo, enseñar a dar y recibir, no solo a recibir; permitir a todos por igual, sin reglas ni privilegios selectivos, poder crecer en la vida. Fomentar la transparencia, eliminar de raíz la corrupción y la impunidad. Darnos a todos el derecho a la salud y la educación y, sobre todas las cosas, a sentirnos capaces de contar con las cualidades necesarias para sobresalir, tener las puertas abiertas de par en par que nos conduzcan por el camino del éxito, privilegio hoy día solo de algunos pocos.

La vida es nuestro sentimiento personal de lo que nos pasa, sujeto a las decisiones que tomamos. Esas decisiones hacia las cosas que suceden en nuestro entorno forjarán nuestro éxito en la vida. Pero ese éxito no solo es medido desde el punto de vista social, sino principalmente desde nuestro punto de vista. Esa condición personal asociada a nuestro alrededor es lo que nos lleva a tomar decisiones acertadas.

Para concluir, debemos entender que la actitud de cómo tomemos las cosas es fundamental en nuestra vida, sobre todo en aquellos momentos que son decepcionantes o difíciles. Tenemos que ser optimistas, pues con buena actitud podemos transformar las desdichas en situaciones positivas.

El autor es presidente de Relojín