He titulado este artículo al estilo de Gustavo del Río, mejor conocido como Rius, humorista mexicano que explicaba de manera sencilla, temas de singular complejidad.
Siendo la Ciudad de la Salud un tema relevante y de actualidad, conviene exponer algunos puntos de vista para su mejor comprensión. Actualmente, existe una esperanza de ver una luz al final del túnel, en las negociaciones que permitan concluir esta obra. No obstante, quedan interrogantes de muchos ciudadanos interesados en conocer interioridades del proyecto, que trataré de explicar de la manera más sencilla.
Originalmente se llamó Ciudad Hospitalaria; posteriormente se cambió su nombre a Ciudad de la Salud. Esta decisión fue correcta. La Ciudad de la Salud es un conglomerado de actividades y proyectos concentrados en un área específica. Por lo tanto, es un concepto mucho más abarcador que un simple complejo hospitalario.
Para su desarrollo se elaboró un plan maestro, ubicando prioritariamente proyectos del sector salud: la Facultad de Medicina, el Instituto Gorgas, el Instituto Oncológico, depósitos de medicamentos y otros proyectos del sector.
Un gran parque distrital corona la parte central del polígono con la finalidad de lograr un balance armónico entre el proceso edificativo y la sostenibilidad ambiental.
La infraestructura vial y de servicios, la interconexión con el sector de Clayton, fue diseñada y licitada. Lamentablemente, algunas empresas no han concluido a tiempo sus obras y el proyecto global se encuentra en un estado de abandono.
Se requiere con firmeza que las entidades respectivas asuman la responsabilidad de impulsar su conclusión.
El Mercado de Abastos no formaba parte del plan original.
Su ubicación dentro de un clúster sanitario no era lo más recomendable. Sin embargo, se hicieron los ajustes al plan dejando una barrera verde de amortiguamiento entre el mercado y la Ciudad de la Salud para minimizar cualquier impacto negativo.
Las actuales instalaciones industriales para la fabricación de las estructuras del Metro deben salir del área; su ubicación solo fue de manera temporal.
La Ciudad de la Salud y la Facultad de Medicina son los proyectos insignia, que dieron origen al plan maestro y son la base del pilar de actuación de las otras actividades a ejecutarse.
La Ciudad de la Salud necesita el funcionamiento de la Facultad de Medicina y esta, a su vez, necesita de la Ciudad Hospitalaria. Es una relación de mutuo beneficio. Igual relación existe con el Hospital Oncológico y el Instituto Gorgas. De allí la importancia de definir prioritariamente la ejecución de las acciones futuras.
Con celeridad se deben concluir las negociaciones para reiniciar los trabajos suspendidos, negociando un acuerdo de terminación en función de los mejores intereses para el país. Entre más tiempo pasa, más difícil es su conclusión.
Entendiendo además que el resto de los proyectos dependen en gran parte de la continuidad y conclusión de la Ciudad de la Salud, incluyendo la vialidad, el suministro de agua, energía, iluminación y las plantas de tratamiento.
La movilidad y la terminal de trasporte son elementos claves para movilizar a las personas y que el clúster sanitario funcione plenamente; por eso es importante su ejecución de forma paralela a los proyectos sanitarios.
Han pasado más de nueve años desde que se hicieron los estudios previos y del equipamiento médico. Estos aspectos tienen que ser revisados y actualizados. Los equipos médicos considerados eficientes hace diez años, podrían estar obsoletos hoy en día. La tecnología médica avanza muy rápido y nuevas enfermedades y tratamientos hacen su debut, específicamente la Covid y sus secuelas.
Por último, y no menos importante, es la formación del recurso humano para garantizar el funcionamiento del clúster sanitario. En esta tarea permanente se ha destacado la Facultad de Medicina, baluarte infatigable para la promoción de la nueva facultad. Frente a esta crisis y coyuntura mundial, solo resta que las autoridades correspondientes presten la debida atención y sumen esfuerzos para concluir todas estas obras, en los tiempos del Covid y más allá.
El autor es arquitecto urbanista
