Luis García Montero
Cómo en medio de un conflicto bélico, donde lo que sobra es dolor, amargura, impotencia y pérdidas de todo tipo y tamaño, el ser humano continúa su bregar, encuentra el camino para no detener su paso y evita que el desasosiego termine de nublarle el pensamiento, su porvenir, sus esperanzas.
Al leer la magnífica “Mañana no será lo que Dios quiera” (Punto de Lectura), del maestro Luis García Montero, uno agradece no haber tenido la experiencia traumática de experimentar en carne propia la Guerra Civil Española y también es la ocasión para uno admirar de todo corazón a tanto hombre y mujer que ha continuado su andar, no importa si ha vivido ese u otro acontecimiento aún peor.
Esta singular obra a la par es una pulida y acabada biografía sobre Ángel González, un poeta relevante del siglo XX, que debo confesar me era bastante desconocido hasta que García Montero me lo describe no solo en su aparte creativo, que era un fuera de serie, sino también por su alto sentido de la dignidad y del compromiso con su oficio literario y con su condición de persona pensante y con mucho sentimiento.
Luis García Montero nos presenta a Ángel González como un individuo que nunca olvidó lo importante que es tener sentido del humor, en especial cuando la tristeza toma fuerza y quiere acallar a las ilusiones; que encontró en la poesía un vehículo para conocer y respetar a los buenos y además tratar de comprender las decisiones de los malvados. Estamos ante un libro que permite descubrir a un gran biógrafo y a un notable poeta.