Delphine de Vigan
Crisis social, económica, social y humana. Crisis de valores, emociones y sentimientos. Crisis de consumismo, soledad, desamor y tristeza.
Crisis entre los miembros del Primer Mundo así como entre los que conforman el llamado Tercer Mundo. Crisis entre los pobres, la clase media y los ricos. Crisis entre los seres anónimos, entre los poderosos del Estado y los del mundo del espectáculo y empresarial con presencia notable mediática.
La crisis ataca a todos de diversas maneras, pero nadie logra evadirlas al 100% durante su paso por esta vida. Cada cual corre el riesgo de sufrir por algo o por alguien o por todo, no importa quién sea o dónde les toca estar o a qué se dedique.
Así le pasa a Mathilde, que labora en el departamento de ‘marketing’ de una empresa y también al médico Thibault. Ambos residen en el París contemporáneo, pero sus dilemas del corazón y de la mente le pasan a cualquiera.
La escritora Delphine de Vigan presenta a estos dos seres necesitados de cariño y de comprensión sin dar golpes bajos típicos de las telenovelas latinoamericanas, ni con pornomiseria innecesaria como brinda la televisión amarillista de este país, ni con odio ni mucho menos con resentimiento de clase en su acabada novela “Las horas subterráneas” (Suma de letras).
Delphine de Vigan plantea, y confirma, que somos frágiles, por más que nos creamos fuertes e indestructibles, por más que tengamos un apellido rimbombante o títulos académicos o propiedades. Se sufre y se sobrevive casi, casi, por igual.