Desde hace algunos meses he procurado analizar detenidamente las diferentes corrientes políticas y las propuestas de los candidatos o precandidatos a puestos de elección. En esta ocasión comparto mi humilde opinión, la cual está fundamentada en las experiencias vividas, la capacidad de trabajo, en la humildad, profundidad y la calidad del discurso político de uno de los aspirantes a ocupar el puesto de presidente de la República para el periodo 2009-2014.
Desde el sector empresarial y mucho más reciente como ex presidente de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces (Acobir) periodo 2007-2008, tuve la oportunidad de trabajar en función de los mejores intereses del país y del sector inmobiliario, el cual, solo como punto de referencia, representó en el año 2007 el 22.6% de PIB, con un excelente grupo de profesionales tanto de la empresa privada como del sector público y muy en especial con la ingeniera Balbina Herrera, hoy precandidata a la Presidencia de la República y en ese entonces ministra de Vivienda. Impulsando diferentes proyectos y modificaciones de leyes como lo fueron la elevación del tope de los intereses preferenciales, la prórroga de la exoneración de impuestos de inmuebles y las leyes de protección al consumidor, solo por mencionar algunas.
Pero mi curiosidad o mi necesidad de entender el significado del eslogan político “DE CORAZÓN” me llevaron más allá de mi experiencia en el plano gremial y empresarial… Era obligatorio para mí tener una perspectiva diferente y me tomé la libertad de aparecerme sin ser invitado y sin pertenecer a ningún partido político, en una gira de campaña de la ingeniera Balbina Herrera, en la provincia de Chiriquí, comarca Ngöbe Buglé, en donde después de manejar más de una hora, cruzar un zarzo, andar un rato a pie y otro a caballo, llegué a la comunidad de La Indiada en donde para mi sorpresa encontré a cerca de 4,000 representantes de esa comunidad con muchas necesidades, los cuales esperaban entusiasmados a su candidata.
Desde una rústica tarima la ingeniera Balbina Herrera muy elocuentemente comenzaba su discurso, el cual fue muy profundo, con un claro mensaje social, conciliador y lleno de esperanzas.
Como un simple espectador tuve la oportunidad de ver cómo todos los presentes nos identificábamos con las ideas que a través de soluciones concretas y prácticas se planteaban a los problemas de los más necesitados y cómo se buscaban fórmulas de integración entre los que nada tienen y el resto de la sociedad.
El futuro de Panamá está en nuestras manos y solo con planteamientos concretos y soluciones reales en donde estén incluidos todos los panameños tendremos un mejor país, ¡apoyemos a quien ha trabajado desde siempre!