Cuando Shrek (2001) apareció en las salas de cine ofreció un espectáculo divertido para los niños y con mensajes irreverentes para los adultos, algo que nunca antes había hecho otra película animada comercial de Estados Unidos.

Entre la mojigatería de las películas familiares de Walt Disney y el sentido intelectual y social hecho por Pixar, este ogro verde venía a reírse de ambos estudios.

La dupleta humorística del burro y del ogro (más las excelentes interpretaciones vocales de Eddie Murphy y Mike Mayers) condujo a que Shrek fuera una máquina de hacer dinero (obtuvo 455.1 millones de dólares) y además gustó al 89% de los expertos del planeta.

Con esto de su lado, era una obligación que viniera una continuación en 2004. Si bien Shrek 2 bajó la intensidad del humor escatológico de la primera, sí pudo agradar al público en general gracias a sus simpáticos gags y sus estupendos números musicales. ¿Resultado? Volvió a seducir al 89% de los críticos y obtuvo 880.8 millones de dólares en su recorrido planetario (es la más lucrativa del cuarteto).

Shrek the Third (2007) está en la posición 27 de las películas de mayor venta de boleterías de la historia del cine con 791.1 millones de dólares, pero a solo el 41% de los especialistas les pareció correcta, porque las sorpresas argumentales escaseaban. Quizás porque es la más infantil del grupo. Era la primera vez que el pueblo y los conocedores no se ponían de acuerdo.

La cuarta parte se titula en español Shrek para siempre (en inglés es “Shrek Forever After”) y fue estrenada el pasado 1 de mayo en Estados Unidos, por lo que aterriza en Panamá con mucha tardanza. Después se quejan de que los piratas se les adelantan.

Este cierre definitivo de las andanzas del ogro no solo es la que menos billetes verdes ha producido de todas (va por los 375 millones de dólares), sino que además es la que peores y merecidos comentarios negativos ha recibido, ya que recibió el apoyo del 57% de los críticos.

Aunque la idea de plantear que Shrek es una vieja estrella en decadencia, por más que en principio es funcional que Fiona ni el burro lo quieran, a medida que pasa la trama uno se aburre con el destino de este personaje y desea que venga pronto la película en la que el Gato con Botas tenga la responsabilidad de ser el protagonista.

Sí, a rey muerto en tiquetes, que viva el siguiente monarca. ¿Será por eso que los más efectivos chistes están a cargo del felino?