Lorena Chanes

La narradora Lorena Chanes ha escrito un libro sobre el ejercicio creativo sin mayores formalismos, sin posturas académicas. Lo suyo es sobre la dinámica de escribir ficción.

Su novela “Nosotros, los no-escritores” (Punto de Lectura) es un texto medio biográfico, medio ensayo y medio cuento largo, con el que se identificará cualquiera que ha tenido aspiraciones, justificadas o no, de querer construir puentes con palabras y su imaginación.

Sus personajes van detrás de las ideas, tienen deseos de aprender de técnicas y recursos literarios, de ser discípulos y de encontrar maestros que los guíen por una carretera llena de baches, curvas y calles sin salida. Igual los hombres y mujeres de Chanes tienen tiempo para pelear, amar, tomarse unos tragos de más, leer, vivir.

Se plantean interrogantes tan viejas como ciertas: ¿se debe tener una existencia de puras lágrimas para hacerse con el conocimiento necesario que permita concebir un libro sobresaliente?

¿La buena vida será el estado ideal para terminar una obra de envergadura? ¿Se escribe una pieza maestra luego de escuchar tres mil horas de charlas o de haber asistido a cuanto congreso literario se dé? ¿En qué consiste ese tan mentado compromiso con la literatura? ¿Se trata todo de intuición, vocación o disciplina?

¿Eso tiene que ver con escribir por horas seguidas hasta desfallecer o vivir solo de las letras aunque te estés muriendo de hambre, o es un recurso para que por la avenida te digan escritor y tú te lo creas? Por allí va la trama y el destino de los personajes de Lorena Chanes.