Llegó al Museo de Arte Contemporáneo y, de casualidad, se encuentra con un artista plástico que pertenece a un par de generaciones anteriores a la suya. Se acerca con admiración, le llama maestro y le pide opinión acerca de su trabajo.

Las 28 obras que conforman la muestra “Entre signos, símbolos y señales” estaban recostadas en las paredes, listas para ser colgadas. Escucha con respeto los comentarios del maestro. Son elogiosos.

Hace dos años que Oswaldo de León Kantule no tenía una individual en Panamá. Antes, trabajaba formatos más pequeños, ahora los óleos y los acrílicos han crecido en tamaño y en contenido.

Comenta que el gran formato es lo suyo, pero que, por motivos económicos, se resignaba a las telas pequeñas.

Hace cerca de ocho años que reside en London, una pequeña ciudad en Ontario, Canadá. Allá en el norte, bien arriba, nacieron las obras que presenta en esta exposición auspiciada por el Consejo Nacional de las Artes de Canadá. Todo un honor. Pero no fue fácil.

De León Kantule, nacido en la isla de Ustupu, aprendió que primero había que sentar bases en su propia tierra y después salir. Empezó su carrera impulsado por la pasión y el talento, como autodidacta. Sin embargo, más tarde culminó la licenciatura en Bellas Artes.

Se considera un viajero. Ha vivido en distintos países, pero su inspiración le llega directamente de la cultura tradicional kuna. Siempre se va, siempre regresa.