El Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura, realizado el fin de semana pasado en Medellín (Colombia), dio la oportunidad de hablar sobre la música. Fue un encuentro académico y sentimental para intercambiar información, compartir ritmos y aprender sobre nuevos sonidos.
Enrique Iglesias, secretario general de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), lamentó que “en lo que menos invierten los gobiernos es en cultura, generando así una nueva forma de inequidad, la cual debe ser eliminada en esta región tan llena de diversidad y riqueza cultural como ninguna otra en el mundo”.
Jesús Prieto de Pedro, profesor de la Universidad a Distancia de España, recordó que en la actualidad existe la Carta Cultural Iberoamericana, que si bien abarca todas las manifestaciones del arte, sí recalca que es una obligación de los países preservar y distribuir su música, su cinematografía y su literatura como una forma de darse a conocer y, además, sirve para generar dividendos.
Agrega el docente español que, en pocas constituciones latinoamericanas, está escrito que la cultura es un derecho y que se le debe dar el merecido reconocimiento.
Como una especie de respuesta, Paula Marcela Moreno, ministra de Cultura de Colombia, anunció que los ministros y delegados de 22 países de Iberoamérica, reunidos en el congreso, acordaron desarrollar un fondo que ayudará a difundir nuestras expresiones musicales y que el Gobierno de México se comprometió a diseñar el proyecto. No habló a cuánto ascendía el monto ni cuándo echaría a andar.
Ante el éxito de los tres congresos ya realizados (México D.F., Sao Paulo y Medellín), Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, confirmó que esta entidad seguirá apoyando esta iniciativa anual, que tendrá como siguiente sede a Mar del Plata, Argentina, en mayo de 2011.



