Aquellos polvos trajeron esta impericia gramatical de los usuarios de la lengua: una fórmula dominante y equivocada en la enseñanza. Los estudiantes son atiborrados de reglas sin ser catequizados con las lecturas y el vocabulario básico para el conocimiento gramatical. Las lecturas y después la gramática, es la consigna.

La lectura como requisito para la profundización del conocimiento de nuestra lengua materna. Pero no se trata de cualquier contacto con la palabra escrita: es “la lectura cordial”. ‘Cordial’ es palabra de origen latino de la familia de corazón. Una lectura afectuosa y afectiva. Destierren aquel castigo de mandar a leer a la biblioteca al chico mal portado.

La impericia se manifiesta en la no correspondencia de género y de número, así como de la secuencia de los elementos de la oración. Se habla de ‘una medida de tipo administrativa’ o ‘una medida de tipo política’. Los adjetivos ‘administrativa’ y ‘política’ están ligados con ‘medida’ y deben acompañarla a continuación. O sintonizar esos adjetivos en género, masculino, con ‘tipo’. Son algunas fórmulas de construcción. La más efectiva es mutilar por completo la cuña ‘de tipo’. Lo correcto: “la medida administrativa”.

De la flojera parlante o escritural son hijos vicios frecuentes. Se cotorrea sin pensar. Expresiones como éstas terminan significando lo contrario de lo que se quiso decir. “Nos lo dieron ayer” o “no los dieron ayer”. ‘No’ es un adverbio de negación, y cualquiera lo sabe. Es diferente de ‘nos’, que es pronombre personal. Una forma de la primera persona plural. ‘Los’ es el artículo definido en su forma plural y masculina, y ‘lo’ es el artículo neutro. Más que un vicio por desconocimiento, es un vicio por flojera pura. Es pariente de aquel caso de traslado de fonemas o letras, como en la expresión: ‘callesen’. Lo correcto: ‘callense’. Se está mandando a callar a varias personas. Es la tercera persona del plural, presente del modo indicativo: ‘callen’. El ‘se’ es la forma del pronombre personal, y allí está usado como enclítico (la partícula que se une al vocablo precedente).

El uso de las preposiciones es peliagudo. En términos generales. Algunas se tocan de oído, pero el empleo de otras puede convertirse en un dolor de cabeza. Frase errada: “Entre más come está más flaco”.

‘Entre’ es una preposición que denota la situación o estado en medio de dos o más cosas; estado intermedio; en lo interior. Encaja en esa frase más el pronombre correlativo de cantidad 'cuanto'. Ese pronombre se usa en correlación con tanto (s), tanta (s) y agrupado con más o menos. Lo correcto: “Cuanto más come está más flaco”.