En el mundo actual, los ciudadanos ya no esperan las noticias, más bien se les anticipan. El reporte de los acontecimientos se transmite de forma instantánea desde su centro hasta donde se conecte la tecnología. Cuando el papa Francisco confirmó a Panamá como sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, la avalancha informativa no se hizo esperar, miles de retransmisiones se apoderaron de las redes de comunicación del mundo.

Un breve recorrido por los periódicos locales del lunes 1 de agosto, un día después del anuncio, nos ayuda a interpretar el recibimiento de la noticia por los panameños.

Titulares, glosas, caricaturas, artículos de opinión, reportajes y entrevistas se han hecho eco de las palabras del papa: “Panamá acogerá a jóvenes del mundo” (La Prensa), “El papa Francisco escoge a Panamá” (Metro Libre), “El papa viene en 2019” (Mi Diario), “La Jornada de la Juventud será entre enero y febrero” (La Estrella de Panamá). Son enunciados que aunque se limitan a informar acerca del evento, despliegan seguidamente textos completamente positivos.

Las noticias desbordan optimismo y alegría sin dejar de recordar que la organización del evento es un desafío; así se lee en los despachos de las agencias internacionales y lo que periodistas panameños reportaron.

La fuerza espiritual del evento y el júbilo desbordante de la juventud cautivaron a los periodistas, al punto que no pudieron transmitir la información sin hacerse parte de la noticia: la euforia de la multitud los cautivó. Hasta el humor satírico de las glosas y caricaturas, prefirieron desairar no al evento religioso, sino más bien a los políticos presentes en Polonia.

Entre los editoriales del día, destaca el “Hoy por Hoy” de La Prensa: “Este encuentro es una oportunidad para mirar con esperanza el futuro a través de los ojos de los más jóvenes… Qué mejor regalo para los jóvenes que un foro en el que estos son protagonistas, un espacio en donde todo lo bueno, lo justo y entusiasta que trae y demanda la juventud se ponga de manifiesto en plenitud… es una oportunidad para sembrar posibilidades…”.

En la tarde del sábado pasado, vísperas de la noticia, un grupo de jóvenes en Río Abajo discutía en torno a la nacionalidad de los peregrinos que albergarían en sus casas; han asumido el reto y se sienten anfitriones de una fiesta, en la que todos, con actitud positiva, buscan que sea una actividad fructífera para sus vidas.