Las comarcas kunas de Madungandí, Kuna Yala y Wargandí experimentaron algo en común en los dos últimos meses: una de sus comunidades fue devastada por un voraz incendio. Los medios televisivos presentaron las primeras imágenes de aquellos siniestros que quedaron grabados en la mente de los niños, mujeres, ancianos y hombres.

Posterior a estos hechos salieron todos los demonios provocadores de los incendios. A Piria y Miria, no se pudo encontrar alguna excusa para ligar con el narcotráfico, en tanto que a Wala, sin algún estudio objetivo concluyeron que habían sido los narcotraficantes. Los medios televisivos hicieron todo lo posible para ligar el último suceso con el narcotráfico, obviando todas otras posibilidades, se olvidaron del periodismo investigativo.

Tras sus preguntas, ellos mismos tenían las respuestas, manipulando así a la opinión pública. Con algo de misterio se expresaban que: "se encontraron trochas no usadas por los indígenas", "No había gasolina, gas ni kerosene". Con esto no quiero decir que esa tesis no sea cierta, pero bien podría haber sido un meteorito o una combustión espontánea por el calor que hacía, o alguien frustrado por alguna pasión desenfrenada que prendió la choza, pero estas tesis quedan cortas frente a un demonio que no ha salido a la palestra pública, y son los viejos rivales de los kunas: los colonos.

Después de la creación de la comarca Wargandí, en el año 2000, comenzaron los conflictos entre los kunas y los colonos. Recordemos la invasión de los colonos a la comarca, estableciéndose en las cercanías del río Clarita, asimismo, la quema de árboles frutales y la usurpación de tierras de Wargandí, provocados por ellos mismos.

De igual manera, un diario de la localidad informó en alguna ocasión que los kunas al ver a los colonos invadiendo su comarca los retuvieron y les despojaron sus machetes, rifles y les quemaron tres ranchos ya construidos donde tenían guardados sus víveres. Estos sucesos en su momento fueron denunciados a las autoridades de turno, sin respuesta alguna.

Este es un dilema que el Estado tiene que resolverlo otorgando tierras a los colonos, fuera del territorio kuna de Wargandí, de no tomarse cartas en el asunto, el problema se irá agravando. Es así que cada año se expulsa a los colonos, pero regresan nuevamente, amenazando a los kunas de muerte, por lo que el conflicto siempre está latente.

¿Por qué no pensar, entonces, que podrían ser los colonos quienes abrieron una trocha para llegar al rancho e incendiarlo? Hoy la comunidad nacional ya ha juzgado que a los kunas, por estar metidos en tumbe de drogas, les quemaron sus ranchos.

Debe haber investigaciones y opiniones más serias, y no especulativas, en vista de que existen muchas causas probables de los incendios, porque allí están involucrados trabajadores honestos del campo, quienes son la mayoría, y no llenar de prejuicios al resto de la población del país sobre este tema.