El miedo al pensamiento crítico es una patología clásica de todo régimen dictatorial. Las ideas suelen tener más alas que los carceleros y quizá esa es la razón de dicho pánico. El hecho es que Fidel Castro ha vuelto a mostrar los dientes. Esta vez ha sido contra la Unión Europea, ya que en 48 horas ha detenido o expulsado a unos 15 políticos y periodistas de Polonia, España, Alemania, República Checa e Italia que iban a asistir a un encuentro de disidentes. De nada han servido los buenos oficios de un sector europeo que sigue creyendo que tendiendo puentes La Habana se abrirá a la democracia. Ahora, Bruselas trata de llegar a una respuesta consensuada a esta afrenta que es, sin duda, la enésima prueba del estilo dictatorial de quien, a pesar de organizar espectáculos de adhesión callejera forzada, no puede ocultar que en la isla cualquiera que no coincida con la arcaica mirada de Castro es perseguido. Pobre Cuba.