Cuando en 2008 se estrenó Quantum of Solace, la vigésimo segunda entrega de los filmes de James Bond, basada en un cuento corto escrito por Ian Fleming como parte de For Your Eyes Only, nunca se nos ocurrió que el escenario, donde un sociópata que se hace pasar por ambientalista, arma un golpe para apoderarse de los abastos de agua de Bolivia, estuviésemos pasando, literalmente, “el Niágara en bicicleta” con la desafortunada situación actual en el lago Alajuela y los ductos de abasto a la ciudad capital.
Y es que nosotros, los que vivimos en relativo –o granconfort–, no entendemos el gravísimo problema que se le viene encima al mundo con la crisis del agua.
No hablo ni siquiera de las tantas comunidades panameñas marginadas, que tienen que caminar largas distancias cargando recipientes pesados llenos de agua de río, sino del problema muchísimo más grande que se avecina.
Según una nota publicada por Voice of America hace menos de un mes, el agua de la cuenca del Nilo es fuente de tensiones entre Egipto y algunos países africanos. Es más, se calcula que para el año 2017, Sana’a, la capital de Yemen, quedará sin agua, y es consabido entre los expertos del tema, que en Medio Oriente están 10 de los 15 países con mayor carencia de agua en el mundo.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés) sugiere que los Gobiernos comiencen a utilizar plantas de procesamientode aguas negras para irrigación.
Paradójicamente, muchos de los problemas de carencia de agua comenzaron durante la llamada “Revolución Verde”, cuando, según Jon Alterman, director del Programa del Medio Oriente del CSIS, entre 1980 y 1992, se utilizó el agua subterránea para programas de irrigación y de cultivo, con efectos que, a largo plazo, se comienzan a sentir en negativo.
Y es que el agua es un factor crucial en los manipuleos de muchos de estos Gobiernos, y es utilizada como forma de premiar a las gentes, construir alianzas y demostrar la eficiencia gubernamental en aliviar los problemas sociales de sus gobernados.
Según el general Anthony Zinni, antiguo comandante del Comando Central de los Estados Unidos, la falta de agua puede ser uno de los principales detonantes de conflagración palestina, y que adicionalmente el buen manejo del agua necesita convertirse en una prioridad global.
Solo piensen: aunque la mayoría del mundo esté compuesta de agua, 97%, el 3% restante, en muchos casos, debe ser compartido por diferentes países, pueblos y grupos étnicos con conocidos conflictos sociales y bélicos, como por ejemplo, disputas entre Siria y Turquía sobre las aguas del Eufrates.
Dentro de todo, espero que la conciencia de quienes hemos pasado los últimos días sin agua potable no se evapore como el H2O que tanta falta nos hace en este momento. Y lo irónico es que en este instante, llueve a cántaros.
La conciencia de quienes hemos pasado los últimos días sin agua potable no debe evaporarse como el H2O que tanta falta nos hace en este momento.